Lo llamaban democracia y no lo era.

Es bien conocido el hecho de que Hitler y sus secuaces llegaron al poder en Alemania siguiendo aparentemente los cauces legales de la República de Weimar, y no voy a contradecirlos pues en realidad eso es lo que pasó. El 29 de enero de 1933, el Presidente Paul von Hindenburg nombró canciller a Adolf Hitler, el líder del NDSAP, el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes. Pero una cosa es que su nombramiento se haya hecho desde la “legalidad” existente y otra el mito, más falso que un billete de beinte euros, de que Hitler llegó al poder democráticamente.

“Lo único que hace falta para que triunfe el mal, es que los hombres de bien no hagan nada”.- Edmund Burke.

Para empezar la República de Weimar distaba mucho de ser una democracia, esto es, un sistema de elección en el que los ciudadanos votan para decidir quienes los representan en el gobierno. Nones, al igual que en muchos regímenes europeos actuales, los alemanes sólo podían votar por partidos, y estos, al igual que ahora, moldeaban los resultados según sus intereses formando coaliciones de gobierno que la mayoría de las veces no reflejaban los deseos de la mayoría. Esa es la perversidad del sistema parlamentario, y hay pocas muestras tan claras de este despropósito como el ascenso de Hitler al poder.

El NSDAP fue fundado en 1920 por un grupo de desempleados para llevar a cabo una revolución socialista después de la debacle de la Primera Guerra Mundial y la abdicación del Kaiser Wilhelm II. Para vigilar sus actividades subversivas, el ejército envió a un oscuro cabo que había ganado la Cruz de Hierro durante la guerra, pero que hasta ese momento no había dado señales de querer entrar en política. Sin embargo, la capacidad oratoria de Adolf Hitler, rayana en el esperpento, hicieron del espía uno de los más destacados líderes del partido, y no tardó en lanzar a sus huestes a la aventura del golpe de estado y su fracaso en noviembre de 1923.

Después del fallido “putsch de la cervecería” sus líderes fueron encarcelados  por unos meses, durante los cuales Hitler aprovechó para escribir sus memorias, “Mein Kampf”, un alegato contra todas las políticas anteriores que habían “hundido” Alemania y, en especial, contra los judíos, culpables según el de todos los males terrestres. Al salir de la prisión de Landsberg, Hitler decidió cambiar de táctica y aprovecharse de las ingenuas reglas electorales de la república, presentando a su partido como uno más en el juego “democrático”, rebajó la retórica anti-judía e incluso cambió el uniforme para-militar por los trajes.

Aún así, las cosas no iban muy bien para los nazis. En las elecciones al Reichstag de mayo de 1924, estando Hitler en prisión, los nazis obtuvieron 1.918.000 votos, lo que les dio 32 escaños en el parlamento. En diciembre del mismo año, ya con su líder liberado, el apoyo nacional-socialista cayó a 907.000, con 14 escaños. Peor aún les fue en mayo de 1928, recibiendo apenas 810.000 votos y 12 escaños. Los resultados no llegaban, pero las campañas sirvieron a Hitler para limpiar su tosca imagen y pulir su oratoria, sin dejar de  denunciar incansablemente la “puñalada en la espalda” de la rendición, y las duras condiciones del Tratado de Versalles que condenaban a Alemania a una deuda prácticamente impagable.

La depresión económica desatada por el crash de 1929 en Wall Street cayó como agua bendita sobre un partido nazi que había perdido miembros debido a las mejoras económicas de los años veinte, y puede decirse que fue el repunte del desempleo la causa más importante del ascenso nazi al poder. En septiembre de 1930 el NSDAP obtuvo 6.409.000 votos y 107 diputados y en 1932, el mismo Hitler se presentó a las elecciones presidenciales en contra del mismísimo von Hindenburg, que lo venció por un amplio

margen. A pesar de la derrota, el megalómano nazi se convirtió en el líder de facto de la oposición. Tan sólo unos meses después, en julio, cuando las penurias de la depresión habían alcanzado el zénit, los nazis lograron su mejor resultado en las elecciones parlamentarias con un 37,3% del voto y 207 escaños.

Aquí es donde el fallo del sistema parlamentario salió a relucir. Siendo el objetivo de los nazis destruir la república y hacerse con el poder absoluto, aprovecharon su poder para bloquear cualquier iniciativa del Canciller Franz von Papen, que se vio obligado a gobernar a base de decretos, atajo que por sí mismo se alejaba de cualquier atisbo de democracia (por cierto, en esto ayudaron mucho los comunistas del KPD, que tenían en mente los mismos objetivos que sus rivales ideológicos, pero llevaban la hoz y el martillo en lugar de la cruz gamada). Necesitado el país como estaba de reformas y de un gobierno proactivo, Von Papen no tuvo más remedio que volver a convocar elecciones en noviembre, sólo cuatro meses después de la última convocatoria, y con un resultado similar, casi 50% entre nacional-socialistas y comunistas, aunque los nazis perdieron dos millones de votos y 34 diputados.

Hitler se dio cuenta de que probablemente habían alcanzado su techo electoral y presionó fuertemente al presidente para que lo nombrara canciller. Varios potentados alemanes y algunos políticos iniciaron una campaña para convencer al viejo que nombrar a Hitler jefe de gobierno no era tan mala idea, pues pensaban que podrían controlarlo, y gobernar a través de él. Finalmente, el 29 de enero de 1933, el decrépito militar sucumbió. Al día siguiente, el psicópata de Braun am Inn fue nombrado canciller.

adolfhitlerchancellorofgermany

A pesar de que los nazis nunca obtuvieron más del 37% del voto, el cabo austriaco fue encumbrado a la cancillería del Reich, algo imposible en una democracia en la que hace falta una mayoría. Más que el voto de los ciudadanos alemanes, fueron los tejes y manejes de algunos políticos ingenuos e interesados los que presionaron al decrépito presidente para que nombrara al líder nazi, canciller. Como la gran mayoría de políticos de occidente, se pensaron que podrían controlar al pintor fracasado, y se equivocaron. El resto es historia.

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Acerca de J.G.Barcala

Profesor y traductor de idiomas. Comprometido con la libertad, la democracia y el progreso. Aventurero y viajero empedernido. Escritor de todo lo que se preste.
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18 respuestas a Lo llamaban democracia y no lo era.

  1. Anónimo dijo:

    Excelente artículo, Es verdad que mucha gente confude la capacidad de votar con la democracia, que no es sólo ejercer ese derecho, sino el dotar a los ciudadanos de un sistema para elegir a sus representantes, sin listas de partidos ni ná. Hitler no fue elegido democráticamente, y te agradezco difundas esa gran verdad. Un saludo amigo.

    • J.G.Barcala dijo:

      Sólo pongo mi granito de arena, en un tema que considero necesario para el mejor entendimiento de nuestra historia. Es parte de la naturaleza humana el creer mitos, pero también es parte nuestra el desenmascararlos.

      Muchas gracias por tu comentario amigo.

  2. A ver un articulo sobre el nacimiento del apartheid. El partido ganador en votos no lo fue en escaños. Y el partido Nacional ganador en escaños, que no en votos. Hizo reformas racistas. Quito derechos electorales a negros y colorados. mulatos, indios y el resto de las minorias ni blancas ni negras. La primera vez el tribunal Supremo tumbo esa reforma por no reunir la mayoria de dos tercios. Y en 1953 volvio a ocurrir la misma paradoja. Mas nuevos jueces dijeron esta reforma si.

    • J.G.Barcala dijo:

      Muchas gracias Miguel pro el tip. Desconocía el caso de Sudáfrica, pero me has picado el gusanillo y creo que ha´ria un buen artículo. Lo investigaré y espero pronto escribir algo al respecto.
      Muchas gracias por comentar.

      Un cordial saludo.

  3. Excelente artículo pero tengo que decirte que me duele ver “veinte” escrito con b
    estaría bien que lo corrigieras.
    Un saludo.

    • J.G.Barcala dijo:

      Estimado Rafa, lo de “beinte”, está escrito a propósito, pues dice que “es más falso que un billete de beinte Euros”. Si fuese de “veinte”, ya no sería falso…
      Gracias por tu comentario y un saludo.

  4. sergio dijo:

    Muy buena la informacion y el trabajo de investigacion hay cosad q los gobiernos no quieren q sepamos. Saludos

  5. Ana Rosa dijo:

    Algo qué siempre me ha llamado la atención, es cómo se da como valida una mayoría cuando sólo ha votado el 50% de la población, entre el % de otros partidos y el 50% que no votaron, tú me dirás de qué mayoría estamos hablando!!! Buen artículo!!!

    • J.G.Barcala dijo:

      Es que, desgraciadamente, le llaman democracia a cualquier cosa. Figúrate que la URSS se denominaba a sí misma como un régimen democrático…para llorar. Pero me alegra que comentes…gracias por dedicar tu tiempo a mis paridas…;)

  6. Esa democracia es la que alaba la oposición venezolana una democracia la que verdaderamente predomine “el sano juicio de los que saben” y se ignore totalmente al pueblo

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola José María, no entiendo bien tu texto, pero imagino te refieres a la falta de democracia en la Venezuela actual, donde un golpista ha encarcelado y asesinado a la oposición, y su patético sucesor ha terminado de arruinar a un país. El caso de Alemania en los años 30 es sin duda similar a la Venezuela de Maduro, una dictadura disfrazada de democracia, con elecciones, si, pero sin libertad en los medios, controlados opresivamente por el dictador de turno.
      Muchas gracias por tu comentario.

  7. Ana dijo:

    No es tanto el parecido, pero en Venezuela están sucediendo hechos políticos con visos del nacismo.

  8. José Félix dijo:

    J.G.Barcala, muy interesante el artículo.
    En cuanto al comentario acerca de Venezuela, busca información sobre los medios de comunicación no controlados por el gobierno o incluso contrarios. Mira cuántos había al principio de la presidencia de Chávez y cuántos hay actualmente. Quizás te lleves una sorpresa. Corren muchos bulos con amplia difusión mediática, precisamente desde los medios venezolanos.

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola José Félix,
      creo conocer bien la situación de Venezuela en la actualidad, y no es precisamente para echar cohetes. Más de una década de gobiernos autoritarios que se preocupan más por la imposición de una ideología que por el bienestar de los ciudadanos, a la vez que castigan ferozmente a aquellos que no están de acuerdo. No digo que Chávez o Maduro sean iguales a Hitler, pero ambos presidentes venezolanos son el mejor ejemplo de lo que un gobierno no debe hacer.
      Muchas gracias por comentar. Un cordial saludo.

  9. Fcomenrom dijo:

    Hola Jesus,
    llevo ya meses leyendo tus articulos y en alguno hemos intercambiado algunos comentarios, hoy me he encontrado con este al azar y me gustaria aportar algunos datos extras, los nazis consiguieron más del 37% del voto en una ocasión que no se menciona en el articulo:

    Hubo otras elecciones cuando Hitler ya era canciller que gano con un mayor porcentaje, aprovechando los eventos de principos del año 1933, el incendio del Reichstag por aquel joven holandes comunista y la muerte de hambre de millones de personas en los campos de Ucrania. Se pone en movimiento la maquinaria propagandistica, se arrebatan los derechos a los ciudadanos alemanes con los arrestos preventivos, a la semana siguiente, Hitler gana las elecciones decisivas del 5 de marzo de 1933 con un 43.9% de los votos y 288 asientos. 15 dias más tarde se produce la apertura del primer Koncentration Lager en Dachau.

    Por favor, continua con el buen trabajo, tu trabajo de investigación me aporta muchisimo en lo que es mi profesion de guia turistico en Praga.

    Un saludo
    Francisco

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Francisco,
      en contra de la corriente mayoritaria, siempre he pensado que el supuesto acceso al poder de los nazis de manera democrática es un mito. Es verdad que obtuvieron muchos votos en varias elecciones, incluso una mayoría no cualificada en 1932, pero la realidad es que la República de Weimar no era un sistema democrático, sino partitocrático, donde es la voluntad de los partidos y sus líderes la que ostenta el poder, y no la voluntad del pueblo. Hitler fue nombrado canciller por von Hindeburg después de sufrir enormes presiones por personas que creyeron que podrían controlar al cabo asutriaco, incluido de su propio hijo, Otto von Hindenburg. A Hitler no lo eligió el pueblo alemán. Además, las campañas electorales de la época estaban manchadas por la violencia ejercida por las SA contra sus adversarios político, y en una democracia dicha violencia no tiene cabida.
      Para terminar, el congreso que dio el poder absoluto a Hitler no incluía ni a socialistas ni a comunistas, que habían sido expulsados del Reichstag, por lo cual pierde cualquier legitimidad democrática.
      Muchísimas gracias por tu acertada colaboración, siempre es un gusto comentar con personas que conocen del tema.
      Un cordial saludo.

  10. Hola Jesus,
    llevo ya meses leyendo tus articulos y en alguno hemos intercambiado algunos comentarios, hoy me he encontrado con este al azar y me gustaria aportar algunos datos extras, los nazis consiguieron más del 37% del voto en una ocasión que no se menciona en el articulo:

    Hubo otras elecciones cuando Hitler ya era canciller que gano con un mayor porcentaje, aprovechando los eventos de principos del año 1933, el incendio del Reichstag por aquel joven holandes comunista y la muerte de hambre de millones de personas en los campos de Ucrania. Se pone en movimiento la maquinaria propagandistica, con su retorica, Hitler engloba a comunistas y socialdemocratas en el mismo saco de “Marxistas” que han destruido Ucrania, se arrebatan los derechos a los ciudadanos alemanes con los arrestos preventivos, a la semana siguiente, Hitler gana las elecciones decisivas del 5 de marzo de 1933 con un 43.9% de los votos y 288 asientos. 15 dias más tarde se produce la apertura del primer Koncentration Lager en Dachau.

    Por favor, continua con el buen trabajo, tu trabajo de investigación me aporta muchisimo en lo que es mi profesion de guia turistico en Praga.

    Un saludo
    Francisco

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