De cómo Estados Unidos robó a México más de la mitad de su territorio.

1ª Parte, la Independencia de Texas.

Todos los que bien me conocen saben de mi particular sentimiento de amistad y admiración por los Estados Unidos de América, una de mis tres patrias, y la que posiblemente ha hecho más por moldear mi visión del mundo. No lo niego, siento gran respeto por esa gran nación y  sus gentes, y un profundo agradecimiento por la educación, amistad y cobijo que me dieron. No obstante, dichas alabanzas no son obstáculo que me impida criticarlos por algunas de sus acciones pasadas y presentes, todo lo contrario, pues el mejor amigo no es el que te adula sin contemplaciones, sino el que te dice la verdad a la cara, y eso es lo que pretendo hacer hoy. El tema que nos ocupa está entre los episodios más vergonzosos de la historia de ese país, el robo por la fuerza de grandes extensiones de territorio al país vecino del sur, un México ocupado con problemas internos y falta de liderazgo, del que unos hombres sin escrúpulos en Washington se aprovecharon para alcanzar su “Destino Manifiesto”.

México en 1837.

México en 1837. (Haz click para ver mejor).

En 1843, México era una recién nacida república intentando encontrar su lugar en el mundo. Desgraciadamente para los ciudadanos de esa nación, desde su independencia de España en 1821 (e incluso desde antes) no habían visto más que hombres corruptos e inútiles en las riendas del estado, algo que se sigue repitiendo, por cierto. México ocupaba entonces una extensión de más de cuatro millones y medio de kilómetros cuadrados, pero los territorios al norte del Rio Grande apenas y recibían la atención del gobierno central debido a la distancia y a la poca densidad de población o de riqueza aparente de California y Nuevo México. Los Estados Unidos, por el contrario, se encontraban en una etapa de expansión hacia el oeste, buscando construir una potencia continental a costa de su vecino del sur. Unos años antes, en 1836, Texas se había independizado de México y había pedido su ingreso en la Unión, que conseguiría en 1845 después de una década como república independiente.

“Destino Manifiesto”.

Es muy importante destacar que por aquel entonces, existía entre un buen número de políticos norteamericanos, especialmente en el Partido Demócrata, la creencia de que los colonos estaban destinados a expandirse por todo el continente. La política no oficial del “Destino Manifiesto” se basaba, de acuerdo con el historiador William E. Weeks, en tres temas fundamentales:

  • Las virtudes del pueblo norteamericano y sus instituciones;
  • La misión de expandir estas instituciones, redimiendo así y rehaciendo el mundo a imagen de los Estados Unidos;
  • El destino de Dios para hacer su trabajo.

Destino Manifiesto no era una política consensuada y mucho menos defendida por todos. El partido Whig y muchos demócratas, se oponían a la política expansionista arguyendo que precisamente el ejemplo debía ser la virtud de sus instituciones democráticas, y que cualquier expansión por conquista desvirtuaba la supremacía moral que los Estados Unidos buscaban transmitir. Se suponía que nuevos estados democráticos serían aceptados dentro de la Unión, voluntariamente, y no que el gobierno utilizaría la fuerza para conquistar nuevos territorios. Sin embargo, como podremos ver en estas líneas, los defensores del Destino Manifiesto se llevaron el gato al agua, principalmente con la ayuda del Presidente Demócrata James K. Polk, elegido en 1844.

 

Colonización con premeditación.

Hace un par de décadas tuve la oportunidad de visitar la ciudad de Nacogdoches, Texas, en donde se encuentra la Universidad Stephen F. Austin y un museo dedicado a ese “héroe” de la independencia tejana. Entre los objetos de la colección, se stephen-f-austinencontraba la página de un periódico mexicano de la época, con una columna aparentemente desapercibida para los curadores en la que se criticaba el flujo masivo de inmigrantes blancos hacia el territorio. Las mismas quejas que podemos leer actualmente contra la inmigración, que si olían mal, que si vivían todos amontonados en pequeñas viviendas o que eran muy ruidosos y bebían mucho. Al menos en los números no les faltaba razón, pues para 1836, los colonizadores caucásicos superaban a los hispanos en una proporción de 4 a 1, 30.000 anglos por 7.800 mexicanos.

El origen de la inmigración anglosajona a Texas se remonta a 1820, cuando Stephen F. Austin, defensor a ultranza del “Destino Manifiesto”, organizó una partida con 300 familias para asentarse en el territorio con una licencia otorgada por el gobierno mexicano, que buscaba crear una barrera entre los residentes tejanos y las tribus comanches que aún merodeaban en el oeste. Austin, sin embargo, ignoró las cláusulas del contrato y fundó sus colonias en las tierras fértiles del este, que además estaban mejor conectadas a las rutas de comercio con los Estados Unidos. Para 1829 los colonos invitados ya eran la mayoría, y comenzaban a revolverse.

México puso entonces límites a más inmigración, aunque esta continuó ilegalmente, reinstauró el impuesto a la propiedad y subió las tarifas a productos norteamericanos, pero las medidas sólo consiguieron fomentar el rechazo y los sentimientos de Santa Annaindependencia. En 1834, para paliar los intentos de independencia, el dictador mexicano Antonio López de Santa Anna decidió revocar la Constitución Federalista de 1824 y re-centralizar el país, pero sólo consiguió que Austin se levantara en armas con un ejército de colonos y mercenarios llegados de los Estados Unidos. Santa Anna marchó a Texas con sus tropas y venció a los rebeldes en el sitio de El Álamo, pero poco después fue derrotado en la Batalla de San Jacinto por el ejército tejano bajo el mando de Sam Houston. El general Santa Anna fue capturado y obligado a firmar un tratado que reconocía la independencia de Texas, documento que fue rechazado por el congreso mexicano y nunca reconocido, pues había sido obtenido bajo coerción. Pero la política de hechos consumados pudo más que cualquier intento por recuperar el territorio. Francia, Inglaterra y Estados Unidos, cómo no, reconocieron la independencia de la nueva república y advirtieron a México contra cualquier intento de reconquistarla. Peor aún, las fronteras de la nueva nación nunca fueron reconocidas por los mexicanos, pues Austin las había dibujado unilateralmente, y ni siquiera el gobierno norteamericano las dio por buenas cuando aceptó a Texas como nuevo estado de la Unión en 1845. Fait accompli, pero muy pronto la falta de acuerdo y la continua política expansionista de Polk desembocarían en un nuevo conflicto.

(Mañana 2ª Parte, la conquista de California).

 

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Acerca de J.G.Barcala

Profesor y traductor de idiomas. Comprometido con la libertad, la democracia y el progreso. Aventurero y viajero empedernido. Escritor de todo lo que se preste.
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12 respuestas a De cómo Estados Unidos robó a México más de la mitad de su territorio.

  1. Rosa Ave Fénix dijo:

    Como profesor tienes informaciones muy claras por tus estudios y por haber vivido “in situ”. Reconozco que los americanos nos han aportado cosas interesantes unas muy buenas y otras no tanto. Creo que la parte menos deseada de ese país, es siempre se han creído superiores en todo y los amos del mundo con derecho a arrasar a quienes se ponen delante de ellos. Por otra parte sabes MUY BIEN que España fue la primera en adueñarse de muchos territorios especialmente América del Sur y parte de lo que hoy es EE.UU. Se adueñaron sin miramientos matando a miles de nativos, pero poco a poco se fue perdiendo todas las tierras apropiadas, entre ellas México.
    La historia es así, el pez grande se come al chico o como dice otro refrán “Dios ayuda a los malos cuando hay más cantidad que en los buenos”, como pasa en todas las guerras… todas por desgracia.
    Buen artículo. Gracias por las informaciones que me das.

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Rosa, el problema de Estados Unidos puede ser el mismo que una de sus virtudes, y es lo que tú dices de sentirse superiores en muchos aspectos. La historia del nacimiento de ese país no es muy diferente a la de los imperios de la antigüedad, y sólo espero que hayan aprendido y no intenten más expanidirse. Tienes mucha razón al recordarnos que el pez grande se come al chico, y en este caso, creo que eso fue lo que sucedió.
      Muchas gracias nuevamente y un besín.

  2. pandoratears dijo:

    Hola !
    Y de quien es el chili con carne ?
    De Texas o de México ?
    Quisiera estar segurissima 😀

  3. pandoratears dijo:

    Ademas quiero recordaros que el rey que dio apoyo a America fue Louis XVI, el que envio las tropas con Lafayette para la independencia sin darse cuenta, que seria su propia caida : la revolucion Francesa
    Los Americanos ayudaron a Europa y a Francia : le débarquement
    pero si hoy en dia tienen libertad es gracia a los Franceses, y la estatua de la libertad en Manhattan fue un Frances que la llevo a America !
    Asi qué estamos ” quitte “(-_^)

  4. Historiador. dijo:

    Estimada Rosa Ave Fenix:

    Si y no. El comentario que realizas acerca de la conquista española a “sangre y fuego” tienes razón, pero no la tienes, y me explico esa “leyenda negra” se creó en época de Felipe II, y curiosamente fue por ingleses y franceses que querían desprestigiar el Imperio Español. Desde luego que hubo batallas de conquista, pero una vez establecidos, los españoles han sido el pueblo que más se ha mezclado con sus “conquistados” Si nos fijamos bien (y ya lo dice el artículo) “con una columna aparentemente desapercibida para los curadores en la que se criticaba el flujo masivo de inmigrantes blancos hacia el territorio” es decir que a diferencia de las conquistas hechas por otros países europeos, los españoles han sido el pueblo coquistador que más se ha mezclado, para muestra un botón. En la temprana época de 1494 la reina Isabel de Castilla declaraba a los indígenas como súbditos de la corona de Castilla, y la proporción de hombres que llegaban de la península era superior al de mujeres, lo que hizo que la población se mezclara, mulatos, tornatrás, zambos, albino….. son términos con los que se denominaban las diferentes mezclas de indios, españoles y negros venidos de África. Por contra en un país como Sudafrica (o el mismo Estados Unidos) esta separación entre razas se ha mantenido hasta hoy en día, siendo estos herederos de la corona británica que en su caso (y hay fuentes fidedignas, como guerras contra los zulús, las guerras de India…. o la esclavitud americana hasta 1865) es mucho más evidente este “sangre y fuego” que en el caso español.

  5. Situaciones así se suceden cuando los estados plantean sus políticas teniendo un ”proyecto nacional”. Por ejemplo Chile, nuestro vecino, para nadie es desconocido su necesidad imperiosa de buscar más allá de sus fronteras realidades que le garanticen su supervivencia como estado y como nación. La Guerra del Pacífico de 1879 fue la consecuencia de todo este proceso. Ahora si nos remontamos al siglo xix cuando fue Presidente (1817 á 1825) de los Estados Unidos de Norteamérica James Monroe, con su famosa doctrina (Doctrina Monroe), sí es bien cierto que está se creó con el objetivo de rechazar las ingerencias de potencias extranjeras que venían más allá del continente americano, también es bien cierto que en un segundo plano esta doctrina se daba en la relación que los Estados Unidos mantiene con los países de su mismo continente, sobre todo con los fronterizos y más concretamente con México. Por ello es la pérdida de muchas tierras mexicanas que pasan al poder de la Unión Norteamericana. En Europa, por ejemplo, Alemania es un caso palpable ya que desde que se planteó la Doctrina de Federico Ratzel conocida como el ”Espacio Vital”, Alemania a buscado siempre expandir su influencia con el firme propósito de que como potencia, no solo se le reconozca como tal, sino que también es una cuestión de necesidad el estar vinculado al Mar Mediterráneo y a los centros europeos de explotación petrolera más importantes. Hitler en este padecer, buscó siempre él llegar a tener el control de los centros de Rusia y de Finlandia. Otro caso que siguió hasta que culminó la Segunda Guerra Mundial fue el de Japón quien vislumbró una política expansionista con el propósito de garantizarse mercados, materias primas y mano de obra barata. Por ello para los nipones los Estados Unidos de Norteamérica eran un serio obstáculo para dichos fines. En conclusión los estados y naciones muchas de sus políticas están vinculadas a cuestiones geopolíticas que esencialmente por un lado buscan garantizar su sobrevivencia y por otro lado, la propia situación imperialista. Pero ¡ojo!, en esta última parte el imperialismo no es una cuestión pura, también está motivada por capacidades tecnológicas y de expansión económica propiamente dicha. En este grupo se encuadra los planes geopolíticos de los Estados Unidos de Norteamérica por su condición de súper imperialismo tanto tecnológica, militar y económica.

  6. Pingback: ¡Oro, oro, oro! La Llamada. | Ciencia Histórica

  7. maria luisa dijo:

    Estoy de acuerdo con tu comentario histórico pues el presidente de México SantaAna, fue forzado a vender mas de la mitad de nuestro territorio a USA QUE MALA ONDA!!!!,

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola María Luisa,
      Santa Ana fue un personaje muy controvertido en su época y lo sigue siendo. Tuvo mucho que ver con el devenir de la historia de México y en algunos casos podríamos decir que en el origen de muchos de sus problemas. La historia quiso que a él le tocara librar las batallas con unos expansionistas Estados Unidos, pero creo que también el carga con mucha responsabilidad por lo sucedido.
      Muchas gracias por tu comentario. Un cordial saludo.

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