La Primera Guerra Industrial.

El hombre es por definición un animal tecnológico. El uso de herramientas es uno de los signos que nos ha distinguido de casi todas las demás especies de seres vivos sobre la Tierra y los avances conseguidos en los dos millones de años desde que los primeros Homo habilis hasta nuestra era, nos han llevado por el camino de una espiral ascendente de progreso sin parangón en los anales de la historia. Desde las primeras lascas de piedra talladas que nuestros ancestros utilizaron para cortar la carne de sus víctimas no nos hemos detenido en imaginar, inventar y construir más y mejores utensilios y mecanismos para hacernos la vida más cómoda, para comunicarnos y para transportarnos hasta los confines de los continentes y el espacio exterior. Pero también para matar, pues las armas siempre se han llevado buena parte de nuestro ingenio a la hora de diseñar los más perversos y eficientes artilugios para arrojarlas contra el enemigo.

legacy technology

A finales del siglo XVIII, la invención de la máquina de vapor provocó un salto cualitativo en los procesos de manufactura de cientos de productos y en su comercio, desde telas para ropa hasta acero para armas, y gracias al transporte más eficiente de los ferrocarriles y barcos impulsados por dicha energía, que enriqueció a más de un país europeo, empezando por Inglaterra, Francia y Alemania, precisamente los países que más bajas causaron y sufrieron durante la Primera Guerra Mundial. No cabe duda que el progreso tiene sus desventajas cuando se utiliza de mala manera.

La PGM no fue diferente a las demás a la hora de mostrar nuevos avances de tecnología mortífera. Seguramente en la mayoría de las guerras alguno de los bandos se vio sorprendido por algún arma nueva, o mejorada, blandida por el enemigo, quien no por ello tenía garantizada la victoria, pero que requirió una adaptación de las tácticas si se quería resistir. El problema de la Gran Guerra fue que las armas se habían vuelto mucho más poderosas que las utilizadas previamente, pero la manera de presentar batalla seguía anclada en el siglo XIX.

En la opinión de este autor, tres tecnologías clave tuvieron un efecto devastador en el campo de batalla y, especialmente, en el número de víctimas. Como diría un periodista, sin ánimo de ser exhaustivo, analizaré estos cuatro elementos y su peso como factor causal del derramamiento de sangre.

1)      El ferrocarril. Símbolo de progreso y amalgama de un mundo moderno en el que el comercio internacional era la base de cualquier economía avanzada. En la guerra sus servicios fueron igualmente valiosos, no sólo demostró su eficacia en el apoyo logístico a las unidades del frente, sino que fue vital como vehículo para el movimiento de tropas en algunos enfrentamientos, tales como la Batalla de Tannenberg, en la que fuerzas alemanas Alemanes en trenesinferiores en número fueron capaces de enfrentar a dos ejércitos rusos en menos de una semana, gracias al rápido transporte proporcionado por los caminos de hierro. El ferrocarril era parte integral de los planes del Alto Mando alemán, para quien el primer objetivo era anular a Francia por medio del Plan Schlieffen, lo que requería la rápida movilización de una gran cantidad de efectivos a través de Bélgica en las primeras semanas del conflicto (11.000 trenes llevaron a 5 millones de soldados al frente), y después transportar a sus ejércitos vía ferrocarril hacia Rusia. Difícilmente el número de bajas hubiese alcanzado tan altas cotas como lo hicieron en la PGM, si el número de soldados involucrados hubiese sido menor.

2)      La ametralladora. Un arma letal como pocas, y así lo pudieron atestiguar los soldados franceses en la Batalla de las Ardenas, que avanzaron sobre el enemigo con sus casacas azules y pantalones rojos, marchando como se hacía cien años atrás, fusil al ristre, decididos, sabiendo que muchos quedarían en el camino, maxim_machinegunpero que al final su número terminaría por desbordar al enemigo. Un reducido número de metralletas alemanas bien camufladas rociaron con miles de balas a los sorprendidos reclutas, bautizando con sangre su inocencia. La historia se repitió dos años después en el Somme, donde sólo el Cuarto Ejército Británico informó de 16.000 bajas el primer día de la batalla, el 1 de julio. Para el día 3, ascendían a 40.000, y 60.000 el día 6. La gran mayoría de estas causadas por las ametralladoras alemanas que, en posiciones más altas, recibieron oleada tras oleada de soldados aliados con cortinas de fuego prácticamente impenetrables. Sobra decir que buena parte de la responsabilidad recayó sobre los mandos, que insistieron en la táctica de arrojar un batallón tras otro a pesar de que el anterior había sido masacrado por un enemigo bien pertrechado.

3)      El alambre de púas. Puede parecer algo alocado siquiera considerar este invento como un arma, pero lo era, aunque de naturaleza defensiva, y no se quedó atrás en su poder devastador sobre la vida humana. La mañana del 24 de agosto de 1914, una unidad de caballería de la 4ª Dragoon Guards, cargó contra una posición alemana atrincherada tras una valla de piedra en una granja cercana a Mons, Francia. El ataque no era muy diferente a los que se venían haciendo desde hacía siglos, con espadas en todo lo alto, aunque cueste trabajo creerlo, pero hubiese podido tener éxito si no hubiera sido porque los alemanes habían desplegado una barrera de alambre de púas una decena de metros por delante de la valla. Los oficiales ingleses, desconcertados al igual que sus caballos, no supieron cómo reaccionar ante tan obstáculo, y al igual que muchos de sus camaradas en el Somme, fueron acribillados por los nidos de ametralladoras alemanas. Este artilugio, inventado por el granjero estadounidense Joseph Farwell Glidden en 1874 y mejorado por los alemanes, no sólo causaba heridas a los que se enredaban en él, sino que ralentizaban el avance del atacante poniéndolo a merced de las balas enemigas. Bajo la propia admisión de los que tuvieron que lidiar con el alambre de púas, fue una de las tecnologías más odiadas de la Primera Guerra Mundial.

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Estas tres armas, obviamente, no fueron las únicas con alto poder destructivo durante la guerra, pero si fueron las que más peso tuvieron en el balance final de víctimas, principalmente porque algunos ejércitos no estaban preparados para contrarrestarlas. Insisto en el comentario hecho en el primer párrafo, los generales seguían pensando en las guerras de antaño, en las que los ejércitos se pondrían unos frente a otros y ganaría el que tuviera más hombres en pie al final de la contienda, para luego saludarse y firmar la rendición “entre caballeros”.

Es verdad que hubo elementos de enorme capacidad destructora, como la artillería moderna, modernizada para ser más rápida y letal. Por ejemplo, hasta finales del siglo XIX, el recule de los cañones era un problema para los artilleros, pues sacudía por entero al cañón y este debía ser reposicionado y apuntado después de cada disparo. Pero con la invención de un sistema de amortiguadores hidráulicos que absorbían la fuerza de retroceso, el problema había sido resuelto. La potencia de fuego y su concentración llevaron a los ejércitos a cavar trincheras para protegerse de las bombas. Eso sí, los soldados ya conocían la artillería y no fue una sorpresa para ellos.

Otro infame desarrollo tecnológico de la época fue el uso de gases venenosos, salvajes y desmoralizadores, pero el hecho de que igualmente el enemigo se decidió a usarlo y que, en ocasiones, Nordfrankreich, Soldat mit Flammenwerferdebido al viento se volvía incontrolable, su uso se limitó a contadas batallas, y el número de víctimas no fue tan alto como pueda pensarse. Lo mismo con los lanzallamas, utilizados mayoritariamente por los alemanes, pero con una influencia reducida en la estrategia. Finalmente, un invento que en guerras posteriores se convirtió en una de las armas más potentes hizo su aparición en la PGM, el tanque, aunque las primeras unidades, aparecidas en la Batalla del Somme en 1916, eran muy primitivas y tampoco tuvieron un gran peso en el balance final de víctimas.

Siempre se ha dicho que los generales de todas las épocas tienden a luchar las guerras que ellos pelearon cuando eran tenientes, y la PGM no fue una excepción. Muchos de los mandos en todos los ejércitos mostraron un claro desprecio por la vida humana, tanto la del enemigo como la de sus propias tropas, probablemente creyendo que aún peleaban las guerras del pasado y seguramente sin entender el poder destructivo de las nuevas tecnologías. Su equivocación resultó enormemente costosa. Por otra parte, es posible que si la PGM hubiese tenido lugar dos décadas antes o después, la pérdida de vidas humanas no hubiese sido tan alta. Las armas hubiesen sido menos mortíferas o las estrategias más acordes con el tiempo. Ese “hubiese”, sin embargo, es un lamento demasiado tardío para aquellos que no vieron las luces de Europa encenderse otra vez.

 

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Acerca de J.G.Barcala

Profesor y traductor de idiomas. Comprometido con la libertad, la democracia y el progreso. Aventurero y viajero empedernido. Escritor de todo lo que se preste.
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11 respuestas a La Primera Guerra Industrial.

  1. Rosa Ave Fénix dijo:

    Y yo me pregunto???? Toda esa sabiduría que dice tener el hombre.. Por qué no se utiliza para el bien de le humanidad. Claro, todos los países quieren dominar a otros por codicia y llegar a ser los amos del mundo. Esto no acabará nunca, todos los paises están interesados en las guerras, ganan dinero por la fabricación de armas cada vez más letales. A pesar de todo me gusta leerte, no se me había ocurrido tu punto de vista con el tren u otros
    Un abrazo no bélico,

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Rosa,
      la sabiduría y el progreso en sí no son malos, el problema está cuando unos desalmados utilizan la tecnología para destruir al prójimo. Como ya hemos dicho en ocasiones anteriores, y como bien dices tú, es naturaleza humana, y dudo mucho que cambiemos algún día. Lo importante es intentar detener el mal antes de que se haga muy poderoso, y no dejarlo campar a sus anchas hasta que sea más difícil de vencer.
      A mi me encanta que me leas, y que comentes mis artículos, no sólo me llena de satisfacción, sino que me da fuerzas para continuar.
      Muchas gracias por todo y un besín.

  2. Hola Jesús,
    siempre se ha dicho que muchos de los avances tecnológicos que disfrutamos en la actualidad se los debemos a las guerras o a la investigación militar. Una muestra de ello es el internet que se puso en marcha a raíz de la agencia de proyectos de investigación avanzados para la defensa de los EE.UU. Ametralladoras, alambres, ferrocarriles… son una pequeña muestra de ello.
    Un abrazo

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Francisco,
      la tecnología no es mala en sí, sino el uso que algunos personajes le dan, con malas intenciones, por supuesto. Un buen ejemplo es el mismo que mencionas, internet, diseñada por y para los militares, pero que se ha convertido en una de las más importantes herramientas tecnológicas de nuestra sociedad.
      Desgraciadamente, en la PGM, las estrategias no estaba preparadas para las nuevas armas, y el resultado fue fatídico, más de diez millones de muertos y otros veinte de heridos. Esperemos que no se repita.
      Muchas gracias por visitar y comentar.
      Un abrazo.

  3. Anónimo dijo:

    Hola Jesús. Muy buen artículo y por su claridad, muy didáctico. Si en los colegios se explicará así la historia, otro gallo cantaría. Los estudiantes prestarían más atención si las “incomprensibles” y aburridas clases de historia, con sus miles de fechas y nombres, se ilustraran con estos aspectos prácticos e interesantes. Un abrazo.

    • J.G.Barcala dijo:

      Muchas gracias amigo/a,
      mi intención es divulgar trocitos de historia para todo el público, y me encantaría que más estudiantes me visitaran. Pero me alegra mucho que tú lo hayas hecho, y te agradezco tu comentario.

      Un cordial saludo.

  4. Dessjuest dijo:

    Es así, tal cual lo cuentas, nuevas armas a las que no se supo hacer frente, curiosamente en el oeste más que en el este, donde la guerra fue más “tradicional”, a mí lo que más me sorprende de esta guerra precisamente es el poco aprecio por la vida de sus soldados por parte de los oficiales, salvando la distancia usaron la táctica de Grant en la guerra de secesión, mandar oleada tras oleada sin importarles un pito lo demás, con la esperanza de que la ventaja numérica hiciera su trabajo.

    Abrazos.

    • J.G.Barcala dijo:

      Amigo Dessjuest, uno de los puntos más importantes para mí en la PGM, fue precisamente el hecho que mencionas sobre el nulo interés de los mandos sobre la vida de sus tropas. Como bien dices, y desde tiempos napoleónicos, la guerra consistía en enviar soldados a la muerte hasta que uno de quedaba sin efectivos y tenía que rendirse. Triste, pero cierto.
      Muchas gracias por tu valiosa aportación y te envio un fuerte abrazo.

  5. Aitor Olague dijo:

    Me ha gustado mucho el post, Jesús.

    Supongo que el cine ha venido a hacer más presente en la memoria colectiva la IIGM que la IGM, lo que creo que es un error. Históricamente es la guerra que da el paso a la modernidad, con los avances de la revolución industrial aplicados a la tarea de matar semejantes, y es un hito en los cambios que sufre Europa y bajo cuya influencia aun estamos. Supone el declive de Europa como espacio hegemónico en favor de los EEUU. Es una lástima que solo ahora con el centenario se le esté prestando mayor atención. Creo que sigue siendo la gran olvidada. Estos últimos días he podido ver algún documental realmente bueno. Te copio el enlace.
    http://www.rtve.es/alacarta/videos/la-noche-tematica/noche-tematica-1914-18-ruido-furia/2637235/
    También es muy recomendable la serie de 6 capítulos de la BBC sobre la IGM en color, narrada por Keneth Branagh. La tienes en youtube.

    Un abrazo

    Aitor

    • J.G.Barcala dijo:

      Hombre Aitor, que gusto saber de tí, no sabía que te tenía entre mis lectores. 😉
      Tienes mucha razón al mencionar la menor visibilidad de la PGM comparada con la segunda. Tendrá que ver, por supuesto, el hecho de que esta última fue un conflicto más extenso, violento y sanguinario, que fue una guerra bien documentada por los medios, pero principalmente, creo, será porque los yankees participaron en ella mucho más de lo que hicieron en la primera, y que Hollywood no se interesa mucho por temas donde no hay estadounidenses.
      En todo caso, dices bien que la PGM realmente cambió el mundo, mucho más que su sucesora, y que aún reverberan sus efectos.
      Revisaré el documental que me recomiendas, que aún tengo mucho que publicar durante las próximas semanas, y nunca sobran temas.
      Un gusto en saludarte otra vez, y gracias por comentar.
      Un abrazo.

  6. Pingback: La guerra, esa perversa promotora del progreso. | Ciencia Histórica

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