De cómo la guerra revolucionó el status de las mujeres.

Gran Bretaña, enero de 1901. La reina Victoria ha muerto, y con ella un largo periodo de expansión territorial, crecimiento económico y de un descarado conservadurismo social, especialmente en lo que respecta a las mujeres. Prejuiciosa y mojigata, la sociedad victoriana trazó las líneas de su imagen con el lápiz de un estricto código de conducta sexual, cero tolerancia con el crimen, y una actitud más bien abstencionista en relación al sexo cuyos defensores no dudaron en impartir por todo el imperio. Tan remilgosos eran algunos, que consideraban vulgar el uso de la palabra “pierna” en público, por su alta connotación sexual, por lo que preferían usar el término “extremidad”, más educado, más “noble”. Pero el tradicionalismo no se limitaba al dominio de la sexualidad. En política, las “elites” creían firmemente en que estaban destinadas a gobernar al pueblo y dirigir sus destinos, un derecho “divino” que sólo podía ser trasmitido de generación en generación, asegurando el matrimonio más adecuado para no contaminar el linaje. Y por supuesto, y no deja de ser irónico, la Inglaterra de Victoria, era un mundo de hombres.

Sirvientas victorianas

Durante la segunda mitad del siglo XIX, el papel de la mujer estaba limitado a ser esposa y madre, sirvienta o prostituta, y muy pocas lograban escapar su destino y, si lo hacían, eran condenadas al ostracismo. Por supuesto que dichos límites no aplicaban tan estrictamente a las mujeres de  las clases trabajadoras, pero después de todo, no importaba, pues no eran damas. Además, aunque alguna afortunada mujer encontrara la seguridad en manos de un caballero, su vida no dejaba de ser un apéndice de la persona de su marido, sin voz ni voto en los asuntos privados o públicos de la pareja.

En aquella época, la ley contemplaba a una pareja casada como una sola persona, obviamente, el esposo. Tanto la mayoría de hombres como la propia ley, veían a su consorte e hijas como su pertenencia. Hasta 1882 en que la Ley de la Propiedad de las Mujeres Casadas permitió a estas tener y controlar haciendas en su propio derecho, cualquier mujer debía entregar todas sus Matrimonio victorianopertenecías a su marido. Hasta 1891, los hombres podían legalmente golpear a sus esposas si lo hacían con un palo “no más grueso que un pulgar”, y podía encerrarlas en una habitación si así lo deseaban. Excepto en muy raros casos, el divorcio a petición de la mujer era casi imposible, y si alguna mujer harta de un matrimonio infeliz escapaba, podía ser detenida por la policía y devuelta a casa, donde el marido podía pedir que la encarcelaran. La educación, por supuesto, era también cosa de hombres, y sólo a finales del siglo algunas mujeres de la aristocracia fueron admitidas en algunas universidades, especialmente en Oxford, que abrió un colegio exclusivo para que estudiaran cursos selectos, y no fue hasta 1920 que un título universitario fue entregado a una mujer.

Pero nada es para siempre. Mucho antes de que la época victoriana se acercase al ocaso, surgieron asociaciones de mujeres que buscaban cambios en la legislación con respecto a sus Votes for Womenderechos. En 1897, un grupo de estas organizaciones se fundieron en la Unión Nacional de Asociaciones por el Voto Femenino, la NUWSS por sus siglas en inglés. Los miembros de la NUWSS publicaban textos, escribieron cartas a los políticos y organizaron protestas pacíficas defendiendo el derecho de las mujeres al voto. No lo consiguieron. Seis años después, nació la Unión Social y Política de las Mujeres, las llamadas “suffragettes”, más agresiva, incluso violenta en sus manifestaciones, pero el resultado fue el mismo, aparte de que muchas mujeres fueron detenidas y condenadas por sus actividades.

Todo aquel código de conducta iba a saltar por los aires el día en que empieza la Primera Guerra Mundial. A decir verdad, las primeras semanas poco cambiaron las cosas pues ambos bandos creían que ganarían en unas semanas y que los chicos estarían en casa “para Navidad”. Pero conforme la violencia de las nuevas world-war-1-propaganda1armas y el alto número de tropas anuló mutuamente al enemigo y obligó a los ejércitos a atrincherarse, los gobiernos no tardaron en darse cuenta de que la guerra iba para largo. Y una guerra de larga duración, necesita hombres. Francia y Alemania no tenían problemas de reclutamiento pues en ambas naciones existía el servicio militar obligatorio, pero en el Reino Unido la soldadesca era voluntaria. Aún así, el Secretario de Guerra Lord Horace Kitchener no tuvo problemas en reclutar tres cuartos de millón de hombres durante el otoño de 1914. En cierta manera, las mujeres también fueron reclutadas, y no sólo para “animar” a novios y maridos (moral y sexualmente) a ofrecerse como voluntarios, sino para ocupar sus puestos en el mercado de trabajo.

En cuestión de semanas, señoras y señoritas aparecieron uniformadas de policías, de obreras en las fábricas, de enfermeras e incluso dentro del ejército, donde llevaron a cabo tareas de administración, logística, comunicaciones y hasta espionaje. Más de 80,000 mujeres vistieron el uniforme militar, y tres veces más ese número fueron entrenadas en el uso de las armas como parte de la “Women’s Land Army”, la milicia femenina de defensa doméstica. Cuando las bombas dejaron de caer en noviembre de 1918, el 29% del mercado laboral estaba en manos de las mujeres.

Women's Land Army

Recibieron especial atención las “munitionettes”, mujeres empleadas en la fabricación de balas y proyectiles, con  el peligro inherente al manejo de explosivos. También conocidas como “canarias” por el tono amarillento de sus pieles por el contacto con el sulfuro utilizado en la pólvora, aquellas valientes produjeron el 80% de todas las armas y bombas utilizadas por el ejército británico durante los cuatro años de violencia. Pocas eran las medidas de seguridad y algunas murieron en accidentes laborables, pero sus principales quejas derivaban del déficit salarial que sufrían comparado con los ingresos de los hombres. Aún así, las mujeres encontraron una nueva libertad impulsada por sus sueldos, y dejó de ser extraño ver a un grupo de jovencitas disfrutando de unas pintas en el pub.

Las reglas morales de la sociedad victoriana también recibieron un varapalo forzadas por la necesidad, la supremacía del orgullo y la seguridad nacional sobre el decoro y la comprensión de los Munitionettesentimientos de los millones de jóvenes que muy probablemente no verían el final de la guerra. El mismo gobierno organizó la primera campaña de concienciación de la higiene sexual llegando hasta a repartir condones entre hombres y mujeres. En 1918, el derecho a voto fue extendido a las mujeres propietarias y mayores de 30 años, límite de edad que bajaría a los 21 años con una nueva ley diez años después. El poder del voto impulsó nuevas reformas como la ley de divorcio, que facilitó a las mujeres salir de matrimonios desgraciados sin sufrir represalias. Las británicas dejaron de ser apéndices de sus maridos.

Las mujeres del imperio adquirieron un nuevo status social y político debido a su contribución a la causa durante el periodo de 1914 a 1918. Aún quedaba un largo camino hacia la igualdad de ambos sexos, al igual que ocurre actualmente en muchos países, pero la Gran Guerra revolucionó para siempre la posición de las mujeres en la sociedad. La Era Victoriana había terminado.

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Acerca de J.G.Barcala

Profesor y traductor de idiomas. Comprometido con la libertad, la democracia y el progreso. Aventurero y viajero empedernido. Escritor de todo lo que se preste.
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9 respuestas a De cómo la guerra revolucionó el status de las mujeres.

  1. Hola Jesús,
    no me había parado a pensar en la posible relación entre la Primera Guerra Mundial y la igualdad de derechos entre mujeres y hombres. Algunos planteaban que fue durante la Revolución Francesa cuando se inició el movimiento de liberación femenina, al unirse hombres y mujeres para luchar por sus libertades comunes, pero esto por supuesto no se sustenta de ninguna manera. Creo que fue Nueva Zelanda a finales del siglo XIX el primer país en aprobar el voto femenino y poco después Finlandia, pero estos avances no se extendieron al resto de mundo. Sin duda, durante la Primera Guerra Mundial, son las mujeres las que sustentaron la economía y la industria mientras que los hombres fueron al frente y esto significó un punto de inflexión en la mentalidad de todos. Bueno, un aspecto positivo de la guerra (habrá que ser optimistas).
    Un abrazo y gran artículo.

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Francisco,
      como suele suceder en las guerras, las sociedades que las sufren se ven afectadas por sus consecuencias, y la PGM no fue diferente en ese aspecto. Las cuatro mayores potencias vieron cómo las necesidades y la tragedia del conflicto cambiaban sus códigos de conducta, pero el efecto fue mayor en el Reino Unido, encerrado en un conservadurismo extremo durante la era victoriana, y por ello he centrado esta entrada en ese país.
      Hay, como bien dices, otros periodos en los que las mujeres han disfrutado de cierta igualdad con los hombres, y la Revolución Francesa es un buen ejemplo, pero si nos retraemos aún más en el pasado, sabemos que las mujeres romanas ya disfrutaban de muchos derechos ahora negados a su género en algunos países de la actualidad, lo cual me dice que las condiciones pueden cambiar nuevamente en el futuro si no nos protegemos de aquellos trogloditas que aún ven a la mujer como un simple objeto, digno de pertenencia.
      Por cierto, hoy mismo publico otro artículo ligeramente relacionado por el tema.
      Muchas gracias por tu amable comentario y por la valiosa información que aportas.
      Un cordial saludo.

  2. Rosa Ave Fénix dijo:

    La época victoriana, aparte de ser fantástico para ellos pues era un Gran Imperio, Commonwealth, fue muy triste en el sentido que todo lo que daba algo de alegría estaba prohibido y las mujeres valían menos que un alfiler. No comprendo como la reina Victoria, siendo una mujer, nos llegara a infravalorar tantísimo.
    Tuvo que llegar la Primera Guerra Mundial para que se empezara a considerar que no sólo servíamos para cuidar la casa y tener hijos.
    Como mujer te doy las gracias por este post.
    Beso de una mujer moderna.

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Rosa,
      la época victoriana puede haber sido muy “feliz” para aquellos que estaban en el poder o cercanos a él, pero creo que para la mayoría de las personas no fue precisamente un jardín de rosas. Comparto contigo la extrañeza del hecho de que Victoria, siendo mujer, fuese tan mojigata y condonara el trato tan indigno a las mujeres, algo que nunca podré entender.
      En todo caso, la PGM cambió todo ello, aunque sólo fuese por necesidad. Me quedo con la idea de Francisco de que, al menos, algo positivo nos dejó la guerra.
      Gracias por comentar Rosa, y te mando un beso igualitario.

  3. Dessjuest dijo:

    Resulta curioso el tema de la repercusión de la guerra en la liberación femenina, cierto es que después de la misma algún que otro derecho que lograron acabaron perdiéndolo.

    Abrazos mozo.

    • J.G.Barcala dijo:

      Los derechos de las mujeres han cambiado mucho durante la historia Dessjuest, y no siempre para bien. Hay periodos en los que las mujeres han disfrutado de cierta igualdad con los hombres, y hay muchos casos, como bien sabes, en los que alguna fémina fue la mandamás de un lugar, aunque eso no quiere decir que sus congéneres disfrutaran de un status similar. Como le decía a Francisco, eso me dice que los avances actuales en la igualdad de los sexos no está garantizada, y que debemos ser vigilantes. Además, la igualdad alcanzada por las mujeres en occidente está muy lejos del sufrimiento y la discriminación que sufren en otros países. Por ahí creo que deberíamos empezar.
      Muchas gracias por tu comentario caballero, un abrazo para el norte.

  4. Stella dijo:

    El primer país en América Latina en aprobar el sufragio femenino fue Uruguay. El sufragio femenino fue emitido por primera vez en 1927, en el Plebiscito de Cerro Chato. Yo escribí un pequeño relato titulado El valor del voto.
    No todo lo adquirido se pierde, lo que sucede es la sumisión femenina, que hace que muchas veces las mujeres parecen invisibles, en determinas situaciones.
    Gracias por este post.
    Un abrazo y hasta pronto.

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Stella, no sabía que tu patria tuviese el honor de haber sido el primero en el continente en dar el voto a la mujer. Buscaré tu artículo, que seguramente será muy valioso.
      Creo que los derechos de la mujer han avanzado mucho en las últimas décadas, pero aún queda camino por recorrer, y no se me escapa que esos derechos adquiridos pueden volver a perderse cuando una panda de malnacidos fanáticos llega al poder, y debemos mantener la guardia.
      Es un honor recibir tu comentario, y te lo agradezco de corazón.
      Buen fin de semana y un beso.

  5. Reblogueó esto en serunserdeluzy comentado:
    Aún falta mucho para equilibrar el estatus femenino con el masculino, pero hemos estado peor, poco a poco hemos ido mejorando.

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