Ultimátum a Serbia.

En 1914, el Imperio Austro-Húngaro no ocultaba sus intenciones de aprovecharse del declive de su homólogo Otomano, el Enfermo de Europa, Ya en 1908, el emperador de Austria se había anexionado unilateralmente el territorio de Bosnia-Herzegovina, y ahora, aprovechando el embrollo causado por el asesinato de su sobrino en Sarajevo, el también decrépito Francisco José quería quitarse de encima de una vez por todas el problema serbio. El 7 de julio, después de recibir el apoyo incondicional de Alemania para “cualquier acción Austria decidiera tomar ante Serbia”, a quien se culpaba directamente del atentado, el emperador ordenó la redacción de un ultimátum al país balcánico, que fuese “casi seguramente rechazado y resultase en guerra”. Esa era la actitud del Pacto Tripartito, buscar por todos los medios la guerra con Serbia, sin importar que probablemente Rusia apoyara a su aliado y que Francia, a su vez, se uniera a los rusos. El día 23, el ultimátum fue enviado a Serbia con un vencimiento de 48 horas. Transcribo a continuación el texto:

Mapa Austria-Hungría y los Balcanes

“La historia de estos últimos años, y especialmente los acontecimientos dolorosos del 28 de junio, han demostrado la existencia en Serbia de un movimiento subversivo cuyo fin es separar de la Monarquía austro-húngara algunas partes de sus territorios. Este movimiento, que ha ido creciendo ante los ojos del gobierno serbio, ha llegado a manifestarse más allá del territorio del reino con actos de terrorismo, con una serie de atentados y muertes.
Lejos de llevar a cabo las acciones necesarias incluidas en la declaración del 31 de marzo de 1909, el gobierno real serbio nada ha hecho para suprimir este movimiento. Ha tolerado la actividad criminal de las diferentes sociedades y asociaciones dirigidas contra la Monarquía, el lenguaje desenfrenado de la prensa, la glorificación de los autores de los atentados, la participación de oficiales y de funcionarios en los actos subversivos.

Ha permitido una campaña de propaganda deshonesta dirigida a la opinión pública; en resumen, ha permitido todas las manifestaciones de esta naturaleza para incitar a la población serbia al odio a la monarquía y desprecio a sus instituciones.

Esta tolerancia culpable del Gobierno Real Serbio, no ha cesado ni ahora después de que los eventos del 28 de junio probaran sus consecuencias fatales al resto del mundo.”

Para impedir que estas maquinaciones perversas continúen siendo una amenaza a la tranquilidad de la monarquía, el Gobierno Imperial se ve obligado a pedir al Gobierno Real Serbio, una garantía de que condenará esta peligrosa propaganda en contra de la monarquía, en otras palabras, toda la serie de tendencias cuyo último objetivo es separar territorios que pertenecen a la monarquía y que se encargarán de suprimir por todos los medios esta propaganda criminal y terrorista.

Para darle un carácter formal a esta misión, el Gobierno Real Serbio publicará en la primera página de su Boletín Oficial del 13 al 26 de julio, la siguiente declaración:
“El gobierno imperial y real se ve obligado a pedir al gobierno serbio la formulación oficial de que condena la propaganda dirigida contra la Monarquía austro-húngara, es decir, al conjunto de las tendencias que aspiran como último fin a separar de la Monarquía algunos de sus territorios y que deploran sinceramente las fatales consecuencias de estos procedimientos.

El Gobierno Real, que desaprueba y repudia cualquier idea de interferir o intento de interferir en el destino de los habitantes de cualquier parte de Austria-Hungría, considera que es su deber advertir formalmente a oficiales y funcionarios, y a toda la población del reino, que a partir de ahora procederá con el máximo rigor contra cualquier persona que pueda ser culpable de dichas maquinaciones, y que hará todo su esfuerzo para anticiparlas y suprimirlas.”

Esta declaración deberá ser comunicada al ejército como Orden del Día por su Majestad el Rey y será publicada en el Boletín Oficial del Ejército.

El gobierno real serbio debe comprometerse además:

1) a suprimir toda publicación que excite al odio y al desprecio de la Monarquía y a la tendencia general dirigida en contra de su integridad territorial.
2) a disolver inmediatamente la sociedad llamada «Narodna Odbrana» (Mano Negra) y a confiscar todos sus medios de propaganda y a proceder de igual manera contra cualquier otra sociedad que se involucre en propaganda en contra de la monarquía austro-húngara.
3) a eliminar sin demora de la instrucción pública en Serbia […] todo lo que sirva o pueda servir a fomentar la propaganda contra Austria-Hungría;
4) a separar del servicio militar y de la administración a todos los oficiales y funcionarios culpables de la propaganda contra la Monarquía austro-húngara, de los cuales el gobierno imperial y real se reserva el comunicar los nombres y los hechos al gobierno real;
5) a aceptar la colaboración en Serbia de los órganos del gobierno imperial y real en la supresión del movimiento subversivo dirigido contra la integridad territorial de la Monarquía;
6) a abrir una encuesta judicial contra los participantes en el complot del 28 de junio que se encuentran en territorio serbio. Los órganos delegados por el gobierno imperial y real tomarán parte en las investigaciones correspondientes;
7) a proceder con urgencia al arresto del comandante Voislav Tankositch y de Milan Ciganovitch, empleados del Estado serbio, comprometidos, según los resultados de la instrucción, en Sarajevo;
8) a impedir el concurso de las autoridades serbias en el tráfico ilegal de armas y de explosivos a través de la frontera;
9) a dar al gobierno imperial y real explicaciones sobre los propósitos injustificables de los altos funcionarios serbios que no han dudado después del atentado del 28 de junio, en expresarse de una manera hostil hacia la Monarquía austro-húngara y, finalmente,
10) a informar, sin demora, al gobierno imperial y real de la ejecución de las medidas comprendidas en los puntos anteriores.
El gobierno imperial y real espera la respuesta del gobierno real lo más tarde hasta el sábado, 25 de este mes, a las cinco horas de la tarde. 

Serbia debe morir.

Serbia debe morir.

Sobra decir que algunos de los puntos en el ultimátum exigían la interferencia de Austria-Hungría en los asuntos internos de Serbia, y que difícilmente podían ser aceptados por esta, pero esa era la intención, para que el rechazo fuera la excusa que necesitaba Francisco José para invadir Serbia, y así evitar que Francia e Inglaterra se involucraran en la guerra. O eso creían Austria y Alemania. Pero la suerte estaba echada desde que el gobierno del Kaiser diera su apoyo a la invasión del reino balcánico, y nada que hicieran los serbios serviría para detener la maquinaria de la guerra. El 28 de julio Austria lo demostraría.

 

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Acerca de J.G.Barcala

Profesor y traductor de idiomas. Comprometido con la libertad, la democracia y el progreso. Aventurero y viajero empedernido. Escritor de todo lo que se preste.
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7 respuestas a Ultimátum a Serbia.

  1. Hola Jesús,
    ¡que poco se necesita para internacionalizar un conflicto más o menos localizado! (y ahora no me refiero solo a la PGM). Esto da mucho miedo en tiempos actuales con el agravante de que no hay un solo conflicto sino que estamos rodeados de muchos por todas partes del mundo. Cuando se habla de “ultimátum” nada bueno puede suceder después de él y muestra de ello es todo lo que nos explicas.
    Un abrazo “sin ultimátum” 😉

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Francisco,
      sólo buscaban una excusa, la decisión de hacer la guerra la habían tomado mucho antes. Pero como bien dices, con tanto conflicto alrededor no hace falta mucho para que vuelva a suceder, por ello, los gobiernos deben dejarse de ultimátums e intentar, cuando se pueda, encontrar una salida no violenta.
      A ver en qué termina lo de Ucrania, por cierto…
      Muchas gracias por tu comentario, amigo.
      Un abrazo.

  2. jomule dijo:

    Un ultimátum inaceptable, muy en moda en aquella época. Me recuerda al ultimátum que Italia le hizo a Grecia en la siguiente guerra, allá por 1940.

  3. Rosa Ave Fénix dijo:

    Que desgracias nos traen las guerras…. pero para aquellos que quieren conseguir sus deseos, les sirven mucho para hincar su cuña y querer salir vencederos. Este año por ser el centenario de la PGM, se están haciendo escritos y en la tele reponen películas sobre este tema. Ojalá sirva al mundo para evitar entrar en un tercera guerra mundial, aunque las otras “más pequeñas” como Israel-Palestina, Irak, Afganistán y demás… siguen matando sin miramiento,
    Un abrazo incondicional, amigo…

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Rosa,
      desgracias, tú lo has dicho, pero, es la vida algo más? para mucho, gracias a Dios sí, pero para otros, es su mundo, y no conocen otra cosa que la violencia, la muerte y la miseria. Yo dudo mucho de que algún día haya una guerra mundial más, pero i seguirá habiendo muchos conflictos globalizados, pero esos son peores, pues nunca terminan.
      Siento haberme tardad un poco en responder, tengo visitas y no me estoy conectando mucho. De hecho, ayer no publiqué ni lo haré hoy. Sorry…
      Muchas gracias por comentar, y un besín de turista…

  4. Dessjuest dijo:

    Es evidente que el ultimátum era un simple paso más hacia la guerra, cuando lanzas uno así, sabiendo que es inaceptable, casi te jode más que te lo acepten, pues rompería todos tus planes.

    Evidentemente no se aceptó y pasó lo que pasó, espero ansioso un episodio dedicado al exilio serbio, algo interesante porque cuando surgió la guerra de los Balcanes en los noventa la gente no era consciente de que esa parte del mundo llevaba siglos de masacre en masacre e inmersa en el odio.

    Abrazos.

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Dess, antes que nada quisiera explicar mi tardanza. He tenido unas visitas aquí en Madrid que originalmente sólo iba a alojar pero terminé haciéndola de guía, gustosamente eso sí…
      Anyway…dices muy bien que el ultimátum no era más que un pazo hacia la guerra. Era sólo una excusa para que a los ojos de la opinión mundial Austria pudiera invadir Serbia, por ello las indicaciones del emperador fue que lo redactaran en unos términos tan duros que el reino balcánico lo rechazara. Pero no les salió bien la jugada, y el caso es que Serbia aceptó. Daba igual mañana hará cien años que Austria declaró la guerra a Serbia…

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