D-16: El retraso británico pone en peligro el frente belga.

De acuerdo con los planes anglo-franceses para la defensa conjunta, preparados desde 1905, las primeras tropas británicas deberían desembarcar en el continente sólo días después de la declaración de guerra y, supuestamente, las seis divisiones prometidas a los franceses deberían estar situadas y listas para entrar en combate justo tres semanas después de su movilización. Sin embargo, ninguno de los estados mayores aliados había considerado capaces a los alemanes no sólo de movilizarse, sino de amenazar tan pronto la frontera francesa. Además, Gran Bretaña no tenía un plan específico de ataque como podían ser el Plan Schlieffen y el Plan XVII, sino que basaba su acción inicial simplemente en defender el costado izquierdo de los ejércitos al mando del General Joffre. Todavía peor, el transporte de la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF por sus siglas en inglés), no se había establecido como una acción automática al momento de la movilización, sino que debería ser autorizado por el Consejo de Guerra en Londres, aún dividido por la estrategia a seguir.

Soldados de la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF) llegan a Francia en 1914.

Soldados de la Fuerza Expedicionaria Británica (BEF) llegan a Francia en 1914.

El reciente nombramiento de Lord Kitchener a la Secretaría de Estado de Guerra, había causado cierto malestar entre miembros del gobierno y líderes militares, que veían la llegada del Héroe de Jartum como una intromisión en los planes ya establecidos. Tanto Sir John French, el comandante de la BEF como Henry Wilson, su Horatio Kitchener,enlace con el Estado Mayor francés, pensaban que las seis divisiones prometidas, unos 140 mil soldados, serían suficientes para detener el avance alemán por el norte mientras las tropas francesas atacaban en Alsacia y Lorena en su camino hacia Berlín. Kitchener fue el primero, y uno de los pocos visionarios, que comprendió que el conflicto no sería cuestión de semanas o meses, como pensaba la mayoría en todos los países involucrados, sino que sería una contienda larga y costosa, y que Gran Bretaña necesitaría igualar las 70 divisiones que tanto Francia como Alemania tenían ya en pie de guerra. A Kitchener le preocupaba que sacrificar todo el ejército dejaría a la isla vulnerable, y que la experiencia y capacidad de formación para el ejército que él planeaba se perderían en los campos de batalla. El tiempo le dio la razón en parte, pues la Primera Guerra Mundial duró cuatro años, pero, si la BEF no hubiese acudido a cubrir el flanco francés, muy probablemente los alemanes hubiesen llegado a París en las seis semanas indicadas en el Plan Schlieffen.

Pero Kitchener perdió la batalla dialéctica y, a partir del 10 de agosto, los primeros soldados ingleses desembarcaron en las costas francesas. El plan era reunirlas en Amiens y esperar los acontecimientos, pero la velocidad del avance alemán por Bélgica y el Sir John Frenchrechazo de Joffre a modificar sus planes, obligaron a French a cambiar los suyos. También el día 10, Joffre por fin aceptó que el grueso del ataque alemán vendría por Bélgica, pero aún pensaba que eso sería una ventaja pues al reforzar su ala derecha, los alemanes tendrían que debilitar sus defensas precisamente por donde Joffre pensaba atacar. El día 11, sin embargo, Sir John French asistió a una reunión con la oficina de inteligencia que le hizo entender que los alemanes estaban utilizando sus reservas en su fuerza de ataque norte y que, por tanto, no tendría necesidad de debilitar su ala izquierda, como Joffre esperaba que hicieran. Por esos días, el comandante del 5º ejército francés, Charles Lanrezac, alertaba todos los días de la masificación de tropas alemanas en su costado norte, poniendo en peligro la estrategia del Plan XVII.

El día 17 de agosto, 80.000 soldados británicos con 30.000 caballos, 316 piezas de artillería de campaña y 125 ametralladoras habían cruzado el Canal de la Mancha y se disponían a tomar las posiciones indicadas por el alto mando, que había decidido llevarlas a la ciudad fortaleza de Maubeuge cercana a la frontera con Bélgica. Kitchener se opuso, prefiriendo posicionarlas en Amiens, más alejada de las líneas frontales para darles mayor libertad de movimiento pero, al ser este un recién llegado y no haber participado en las conversaciones con los franceses, el Primer Ministro Asquith aceptó seguir la estrategia original planeada con los franceses. Sir John French llevó sus tropas a Maubeuge.

Mapa Schlieffen Plan y Plan XVII.

Mapa Schlieffen Plan y Plan XVII.

Nuevamente, Kitchener tenía razón en parte y el grueso del ejército inglés sufriría enormes bajas durante las primeras campañas, tanto en lo material como en lo moral, lo que le obligaría a formar un ejército nuevo casi de la nada pero, como veremos en los próximos días, el rumbo de los acontecimientos demostró que, aunque laxa y apresurada, la contribución británica en la defensa fue crucial para hacer descarrilar el Plan Schlieffen, y para el resultado final de la guerra.

 

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Acerca de J.G.Barcala

Profesor y traductor de idiomas. Comprometido con la libertad, la democracia y el progreso. Aventurero y viajero empedernido. Escritor de todo lo que se preste.
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4 respuestas a D-16: El retraso británico pone en peligro el frente belga.

  1. dani dijo:

    Nunca dejo de sorprenderme de lo pequeño que era el ejército británico comparado con el francés o el alemán. En una época además en la que los soldados profesionales no eran tan superiores a los reclutados (ya que los reclutados realizaban servicios militares muy largos).

  2. Hola Jesús,
    ¡más medallas no se pueden poner! Lo digo por los dos personajes de las fotos que nos presentas, Joffre y Kitchener. Desde el poder movían a los soldados como fichas de ajedrez, ¿les importarían realmente las bajas que pudieran tener o quizás sería más importante colocarse otra condecoración? Si se ponen otra se caen del peso.
    Un abrazo

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Francisco,
      una de las cosas que siempre me han llamado la atención de las guerras de antaño era el poco aprecio que sentían los generales por la vida de los soldados. En la PGM todos los bandos lanzaron a millones de jóvenes directos a la masacre. Y como bien dices, creo que los líderes buscaban más su propia gloria que proteger a los ciudadanos No creo que hayamos cambiado mucho…
      Así es la vida y así es la guerra.
      Un cordial saludo doctor.

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