Un suceso casual que cambió la balanza de poder en el Mediterráneo, y la historia del mundo.

No sería la primera vez ni la última en el largo andar del ser humano, en el que un evento accidental, fruto del albur, tuviese consecuencias trascendentales para el futuro. De hecho, la lista de casualidades bien pudo haberse iniciado con el nacimiento mismo del universo y, en especial, de nuestro planeta Tierra. Pero hay una contingencia en nuestro pasado no muy lejano que actuó como catalizador de un cambio de poder en el entorno europeo y que, por ende, tuvo un efecto considerable en prácticamente todo lo que ha sucedido después. Obviamente, el azar necesitó de la intervención humana para desarrollar su poder de transformación, la ayuda intencionada de alguien que se dio cuenta de lo sucedido y lo aprovechó para impulsar sus propios intereses.

Gaius Lutatus Catulus vence a Hanno el Grande.

Gaius Lutatus Catulus vence a Hanno el Grande.

La anécdota en cuestión tiene como telón de fondo a la máxima potencia social, económica y política de occidente en el siglo III antes de nuestra era. Originalmente una de las muchas colonias establecidas por los fenicios en las costas del norte de África, Cartago se había convertido desde su fundación en el año 814 a.de C. en la gran capital de un imperio marítimo-comercial que controlaba todo el Magreb, el sur de la Península Ibérica, las Islas baleares, Córcega, Cerdeña y casi toda Sicilia (el resto quedaba bajo la influencia de Grecia a través de su colonia en Siracusa). Todo esto, mientras su futura rival no pasaba de ser una incipiente pero ambiciosa república llamada Roma, aún luchando por dominar la Península Itálica.

Cartago y Roma se disputan la supremacía del Mediterráneo en la Primera Guerra Púnica.

Cartago y Roma se disputan la supremacía del Mediterráneo en la Primera Guerra Púnica.

Culturalmente las dos naciones no podían ser más diferentes. Cartago debía sus orígenes a los pueblos marinos al oriente del Mediterráneo, con una herencia política inspirada en los persas, esto es, una monarquía fuertemente apoyada por la aristocracia. Al igual que sus entes políticos antecesores, Cartago fundamentaba su relación con las colonias en tratados comerciales y militares temporales o puntuales sin integrarlas nunca en sus núcleos de poder y sin un esfuerzo por hacer partícipes a los colonos de la ciudadanía cartaginesa. Como bien sabemos, Roma era una república basada en la tradición griega de otorgar cierto poder al pueblo para elegir a sus gobernantes, con un senado y dos cónsules elegidos por los ciudadanos romanos que actuaban como regentes por un periodo de un año. Contrariamente a la tradición cartaginesa, los romanos absorbían a los pueblos que conquistaban y, después de un periodo de “prueba”, les extendían la ciudadanía con los mismos derechos y obligaciones que los habitantes de la capital.

Las diferencias se extendían al ámbito militar. Mientras que Cartago era una potencia naval tecnológicamente avanzada que dependía de las fuerzas de sus aliados en incursiones terrestres, Roma era esencialmente una fuerza terrestre basada en sus legiones, reclutadas de entre sus propios ciudadanos, aunque en ciertas campañas requerían del apoyo de sus aliados, pero carente de una presencia naval de importancia. Cualquiera que hubiese predicho el resultado de un enfrentamiento entre ambos estados pondría su dinero en Cartago, especialmente si la lucha tuviese lugar en el mar. Al menos en el Mediterráneo occidental, nadie le tosía a los Pūnicī  (fenicio en latín arcaico), pero los romanos tampoco eran de los que se arrugaban.

En 264 a. de C., una disputa comercial en la ciudad de Messana, hasta entonces bajo control cartaginés pero codiciada por Roma, fue el detonante para la Primera Guerra Púnica. Durante veintitrés años romanos y cartagineses lucharon en las tierras de Sicilia en un ir y venir de victorias y derrotas por ambos bandos, pero principalmente en el mar, donde Cartago tenía la ventaja, lo que le permitía Quinquereme romanasuministrar a sus ciudades y mantener sus ejércitos pertrechados. No obstante, después de la batalla de Agrigentum, sucedió el origen del tema que hoy tratamos. Por alguna razón, un quinquerreme cartaginés encalló en una playa al sur de Sicilia donde los romanos la encontraron. Ese tipo de barco era el arma más poderosa de Cartago y el hallazgo era como si los japoneses se hubiesen encontrado una bomba atómica en una playa del Pacífico a mediados de la Segunda Guerra Mundial. Para no hacer el cuento largo, un general tuvo la iluminada idea de desarmar la nave, numerar todas sus piezas, y enviarla de vuelta a Roma, donde un ejército de carpinteros se afanó durante un año para construir más de 100 réplicas de la quinquerreme. Pero no se quedaron ahí.

Para aprovechar el talento y la experiencia en la batalla cuerpo a cuerpo, los romanos idearon un artilugio llamado corvus. Se trataba de una especie de barandilla de doce metros de longitud que podía sujetarse con un gancho a una nave enemiga, para permitir que los soldados la abordaran. La nueva flota y su arma secreta probaron su valía muy pronto, en el 261, durante la batalla de Mylae, la primera corvusbatalla puramente naval entre los contrincantes, donde el Cónsul Gaius Dullius capturó 31 naves del general cartaginés Annibal Gisco y hundió 13, levándose además 2.100.000 sestercios de oro y plata. La guerra no terminó ahí, pero la victoria romana en Mylae significó un cambio en la balanza del poder marítimo en el Mediterráneo. Cartago continuó su lucha por mantener su hegemonía en Sicilia, bajo la batuta del general Amilcar Barca, padre de Anibal, pero la recién creada flota romana fue un obstáculo crucial en la campaña y Amilcar tuvo que negociar su rendición y evacuar Sicilia para siempre. En el año 241 a.de C., Cartago aceptó la derrota y tuvo que pagar enormes indemnizaciones a Roma.

La Primera Guerra Púnica terminó con la supremacía de Cartago en el mar y significó el nacimiento de una nueva potencia. Una Segunda Guerra Púnica estalló en el 218, cuando el hijo de Amilcar, Anibal, 1-hamilcar-barca-grangerquien en su juventud había jurado destruir a Roma, organizó un ejército desde sus colonias en la Península Ibérica, pero su afamada campaña repleta de victorias no sólo no consiguió el objetivo final, sino que obligó a Roma a expandir el alcance y poder de sus legiones hasta destruir a Cartago para siempre. A partir de la desaparición de Cartago, Roma se expandió sus dominios a Iberia, el norte de África y se convirtió en ama y señora del Mare Nostrum. La historia mundial cambió de rumbo, y todo por un encallamiento fortuito.

 

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Acerca de J.G.Barcala

Profesor y traductor de idiomas. Comprometido con la libertad, la democracia y el progreso. Aventurero y viajero empedernido. Escritor de todo lo que se preste.
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13 respuestas a Un suceso casual que cambió la balanza de poder en el Mediterráneo, y la historia del mundo.

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  2. jomule dijo:

    Hechos fortuitos cuya influencia en el futuro se acrecienta a medida que pasan los años, la Historia es así.

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Jomule,
      la historia está repleta de hechos fortuitos que cambiaron el rumbo de los acontecimientos, y este es sólo un ejemplo. Espero en el futuro contaros algunos más.
      Muchas gracias por comentar, un abrazo.

  3. Excelente artículo, Jesús.
    En mis tiempos de estudiante, una de las pocas materias que me apasionaba era, precisamente Historia Antigua aunque no puedo decir que ese apasionamiento rindiera frutos descollantes en cuanto a calificaciones.
    Leyéndote, no pude dejar de pensar en el profe Valdivia: con un par trazos de tiza en el pizarrón situaba ejércitos, movía legiones,resolvía batallas y combates. ¡genial!
    Un agrado ver esos atributos en tí.

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Kurilinko,
      me halagas comparándome con los profesores que dedican su vida a la enseñanza, los verdaderos héroes de la historia. Yo también tengo muy gratos recuerdos de mis profesores de historia, en especial para Don Enrique Acebo, al que le debo en buena medida mi pasión por esta ciencia.
      Muchas gracias por tu amable comentario.
      Un abrazo.

  4. Pingback: Un suceso casual que cambió la balanza d...

  5. Rosa Ave Fénix dijo:

    Es un placer leer tus escritos, ya sabes que los espero cada día por la gran información que me das, unas veces más o menos conocidas y otras como esta que no tenia idea de los quinquerremes que fueron la destrucción de Cartago. Un beso de nostalgia (tengo “mono” de Madrid)

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Rosa,
      para mí es un placer tener a una Dama como tú entre mis lectores. Yo sólo pongo mi pequeño granito de arena, y sois vosotros quienes dan sentido a este blog.
      Y ya sabes, siempre eres bienvenida por estos lares…
      Un besín gatuno…;)

  6. Tonatiuh Arriaga. dijo:

    Hola, me ha agradado mucho tu artículo, sabes estoy buscando un documento se llama war plan Green, en el periodo entre guerras. Tendrás algún material al respecto o alguna referencia en la cual lo pueda ubicar, estor en Monterrey, México.

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Tonatiuh,
      el War Plan Green, al igual que los demás planes con códigos de colores, fue desarrollado como un simple ejercicio para el US ARMY durante el periodo entreguerras. La razón es que cuando Estados Unidos se vio involucrado en la Primera Guerra Mundial, sus líderes se dieron cuenta de que no tenían ningún plan específico de actuación. En todo caso, ninguno de esos planes tenía posibilidades de ser ejecutado, eran más ejercicios para los oficiales que verdaderos planes de acción, gracias a Dios.
      Ahora bien, hace mucho que leí un libro al respecto en la universidad (en California), pero no recuerdo el nombre. Imagino que en El Paso podrías encontrar algo más, y sineto no poder ayudarte.
      Muchas gracias y un cordial saludo.

  7. MAGNIFICA HISTORIA, AVECES SE NECESITA UN GOLPE DE SUERTE PARA CAMBIAR EL CURSO DE LA MISMA

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Ignacio,
      tienes razón, la grandeza siempre necesita de la suerte, no es sólo esfuerzo, sino estar en el lugar y en el momento adecuado. Pero los romanos también merecen crédito, pues supieron sacar provecho del golpe de suerte. Qué hubiese sido del mundo si esto no sucede? Nunca lo sabremos…
      Muchas gracias por comentar y un cordial saludo.

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