Louis Leakey y lo que nos hace ser humanos.

Tosco, desorganizado y descuidado como muchos otros genios, Louis Leakey es probablemente el más famoso de todos los paleo-antropólogos de nuestra era, una de esas personas que deja marcado su nombre para la eternidad por sus esfuerzo y dedicación en la rama de su estudio y por sus múltiples descubrimientos. Misionero, catedrático, autor de más de una docena de libros y arqueólogo, su vida se vio envuelta muchas veces en los conflictos sociales y políticos de su tierra natal, sin perder su compromiso con el Imperio, trabajando incluso de espía para la corona durante la Segunda Guerra Mundial. Junto con su esposa Mary, Louis no sólo aumentó el interés por la búsqueda y estudio de fósiles humanos y pre-humanos, sino que consiguió poner un poco de orden en el debate sobre las características que definen la condición humana. Louis fue uno de los precursores de la idea de que los seres humanos, partiendo de la Teoría de Darwin, habían evolucionado desde formas más primitivas, poco a poco, paso a paso, durante millones de años hasta llegar a la actual especie dominante. Por cuestiones más bien de suerte, no fue él precisamente quien encontraría a los fósiles más famosos, pero si el que puso las bases para que arqueólogos más jóvenes, incluido su hijo Richard, los encontraran.

Louis y Mary Leakey.

Louis y Mary Leakey.

Leakey fue uno de los primeros en apoyar al alemán Hans Reck, que había encontrado un fósil en la Garganta de Olduvai, en las llanuras orientales del Serengueti, en Kenia, cuando este afirmó que los restos de ese proto-humano tenían más de 600.000 años, mucho más de lo que se consideraba era la edad de los primeros hombres. Louis estaba completamente convencido de la veracidad de las enseñanzas de Darwin, tema que había discutido en sus clases de Filosofía Natural en Cambridge. También tuvo mucho que ver en el desencuentro con muchos de sus colegas a la hora de definir un humano dependiendo del volumen del cráneo, esto es, del tamaño del cerebro.

La capacidad de un cerebro depende de su número de neuronas, y este del tamaño. Hace 150 millones de años, un braquiosaurio del tamaño de una casa tenía in cerebro no más grande que una manzana, por lo que era un animal bastante tonto. Los A afarensisAustralopithecus afarensis en cambio, hace unos siete millones de años, con 400 cm³ y todavía algo limitados, ya eran capaces de tomar ciertas decisiones basándose en su experiencia, como el lanzar piedras y palos a un enemigo o posible presa. Un humano actual, Homo sapiens sapiens, tiene una capacidad craneal de entre 1.400 a 1.450 cm³, lo que ya se considera como una inteligencia superior pero, ¿en dónde está el límite de la inteligencia? ¿Qué es lo que nos hace humanos?

Si me preguntáis, creo que los expertos nunca se pondrán de acuerdo, empezando porque discutir es uno de sus pasatiempos favoritos. Pero sí hay una corriente mayoritaria con la que tiendo a alinearme, y es aquella que incluye diversos factores y no sólo un número o el tamaño físico del cerebro en la definición de lo que es ser Neandertalhumano. El tamaño no lo es todo. Los H. neanderthalis, por ejemplo, tenían un cerebro mayor que el de H. sapiens y, sin embargo, la falta de un lenguaje hablado no le permitió aprovechar esa inteligencia para crear un conjunto de conocimientos y tradiciones que pudiesen ser heredados a la siguiente generación, una cultura propiamente dicha. La condición humana es más bien una combinación de componentes y parámetros claramente medibles y observables, con otros aspectos más abstractos, probablemente hasta espirituales, de origen subjetivo. Ser humano no significa sólo caminar erguido, pensar, hablar y ser capaz de sumar o restar. También hace falta sentir, soñar, decidir, amar, aprender, y estas son acciones muy difíciles de evaluar en términos matemáticos. Para mí, la cuestión es muy sencilla, si se te ocurre siquiera preguntar qué significa ser un humano, eres un humano.

Volvamos a Leakey y sus descendientes. Desde que en 1974 Donald Johansson desenterrase el fósil de Lucy, la más famosa de las Afarensis, los antropólogos no han parado de encontrar cada vez más ejemplares de diversas y nuevas especies. En 1978, Mary Leakey laetoli_footprintsdescubrió las Huellas de Laetoli, hechas por una familia de Australopitecos sobre una base de cenizas no muy lejos de las excavaciones en la Garganta de Olduvai. Las huellas fueron datadas con una edad de 3.6 millones de años. Richard, uno de los hijos de Louis y Mary, descubrió en 1969 el cráneo Paranthropus boisei, otro aspirante a eslabón perdido, y posteriormente dos calaveras de Homo erectus entre 1972 y 1975. En 1984, Kamoya Kimeu, un miembro del equipo de Richard, encontró los restos fosilizados de quien ahora conocemos como el Niño de Turkana, por el lago junto al que fue encontrado, turkana-boy-1-6-million-yrs-ny-natural-histo-lighthouse-pointtambién al Este de África. Este espécimen es el más completo de los esqueletos humanos de la antigüedad jamás encontrados, ahora clasificado como H. erectus o H. ergaster. También en las orillas del Lago Turkana, Meave Leakey, la nuera de Richard, hizo un descubrimiento que cambiaría para siempre nuestro entendimiento de las especies humanas del pasado, un cráneo y parte de la quijada que pertenecía a una nueva especie, denominada por ella como Kenyanthropus platyops (imagen), “hombre de cara chata de Kenia”.

En la actualidad, Louise Leakey, hija de Richard y nieta de Louis y Mary, trabaja con su madre Meave en diversas excavaciones arqueológicas, siempre en búsqueda de pruebas e información que ayuden a los humanos a conocer y entender su pasado, sus orígenes y los mismos conceptos básicos de la concepción humana. El legado de los Leakey, no obstante, ha llegado más lejos del alcance de  la paleo-antropología. Las primatólogas Jane Goodall, Diane Fossey y Birute Galdikas, famosas por sus estudios sobre los gorilas y los chimpancés, deben mucho al apoyo que Louis les dio en sus inicios y el que reciben actualmente a través de la Fundación Leakey. No se me ocurre más que darle las gracias a Louis, Mary y al resto de la familia Leakey.

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Acerca de J.G.Barcala

Profesor y traductor de idiomas. Comprometido con la libertad, la democracia y el progreso. Aventurero y viajero empedernido. Escritor de todo lo que se preste.
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14 respuestas a Louis Leakey y lo que nos hace ser humanos.

  1. Rosa Ave Fénix dijo:

    Fabulosa esta entrada!!!! que interesante a pesar de que no sabia quienes eran la familia Leakey, ya sabes… no te acostarás…. sabes que cada día estoy esperando ver una nueva entrada tuya. Me gustaría que más de uno que tienen el cerebro de un braquiosaurio, leyeran cosas parecidas para que se les metieran en el coco que todos provenimos de África. Un besito de una blanca con ascendencia negra… jejeje.

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Rosa,
      Los Leakey son a la paleontología lo que los Curie a la radioactividad, pero en esteroides. Sus logros son innumerables, su legado apabullante, y continúa la saga. Eso sí, dudo mucho que ni ellos puedan hacer nada por los faltos de cerebro, son como la muerte, inevitables…
      Gracias por comentar, un besito morena!

  2. José Luis Manjón Miguel dijo:

    Hola : Quería leer la entrada completa, pero no es posible porque no entra. Supongo que estará mal redirigida. ¿Podría inidicarme la dirección correcta?. Muchas gracias.

    Enviado desde mi iPad

  3. Maribel dijo:

    Fantástica entrada Jesús, gracias por documentarnos sobre nuestro. Orígenes,Todos tenemos un poquito de africanos, y todos deberíamos de saberlo.
    Saludos.

    • J.G.Barcala dijo:

      Muchas gracias Maribel,
      es un placer para mi poder divulgar temas sobre nuestros orígenes, en especial los poco conocidos, y la contribución de la familia Leakey es un gran ejemplo.
      Muchas gracias como siempre por tu amable comentario.
      Un besín africano…;)

  4. Hola Jesús,
    en la actualidad estas teorías nos parecen de lo más normales de asumir pero años atrás eran simplemente, ¡revolucionarias! Sin duda, personas como Louis Leakey, son también las que hacen evolucionar a la especie humana.
    Un abrazo

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Francisco,
      tienes mucha razón, y eso suele suceder con la ciencia, hay cosas que antes de descubrirlas nos parecen inverosímiles, pero que al llegar a conocerlas a fondo nos convencen y pasan a ser parte de nuestro conocimiento. La familia Leakey ha contribuido enormemente al estudio de la paleo-antropología, y creo que se merecían un abreve mención en este blog.
      Muchas gracias por tu comentario.
      Un cordial saludo.

  5. No sé por qué leyendo esta entrada, mientras relatabas las cuestiones de la relación entre el tamaño del cerebro y la inteligencia, me vino a la mente medir el cerebro de los políticos de los que hablaste en la entrada anterior… no sé… simplemente se me ocurrió.

    Me pasa lo mismo que a Rosa, que no conocía a la familia Leakey, pero qué gran legado dejan y por lo que veo, siguen dejando.

    Saludos

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Paco,
      no me extrañan tus pensamientos sobre nuestros políticos, pues a menudo parece que no hayan evolucionado lo suficiente, pero creo que más que el tamaño del cerebro es el tamaño de sus conciencias, si es que las tienen.
      Los Leakey son una familia que ha legado un enorme bagaje cultural a la antropología, y les debemos mucho. Espero que los nietos y sus hijos continúen enriqueciendo nuestro conocimiento del pasado y el de nuestros ancestros.
      Muchas gracias por comentar, un abrazo.

  6. grojol dijo:

    “… si se te ocurre siquiera preguntar qué significa ser un humano, eres un humano.” Este es un tema que me interesa mucho -es raro el post que escribo que no incluya la palabra humano- y esa frase entrecomillada me ayuda y me anima… Y me hace pensar que es muy posible que estemos gobernados por no humanos, por que dudo que se hagan esa gran pregunta.
    Un abrazo

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Grojol,
      la curiosidad por aprender es, creo, una de las características que nos diferencían del resto de especies animales. Somos inquisitivos por naturaleza, y la evolución nos ha dotado con los elementos para aumentar cada día nuestro conocimiento. Lo único malo es que también creo que, en muchas ocasiones, no sabemos como utilizarlo…nadie es perfecto!
      Un abrazo y gracias por comentar.

  7. arturios dijo:

    Eso de que los neandertales no tenían lenguaje hablado se ha dicho mucho pero ¿alguien ha visto un neandertal vivo? sabemos, por los pólenes en enterramientos que echaban flores a sus muertos lo que significa una certeza sobre la muerte, sus pinturas en Gibrartal (véase http://www.elcorreo.com/bizkaia/sociedad/ciencia/201409/01/descubren-arte-neandertal-gibraltar-20140901181840.html ) han sido noticia por su complejo simbolismo, etc…

    Lo poco que sabemos de esos humanos es que estaban adaptados a vivir en las montañas (piernas más cortas y robustas), que sus mitocondrias los hacía especialmente resistentes al frío, que no tenían adolescencia como la de los sapiens y que su vida era más corta que la nuestra pero ¿tenían lenguaje? todo parece indicar que si: http://noticiasdelaciencia.com/not/8140/-tuvieron-lenguaje-oral-los-neandertales-/ que su cerebro era más grande y que tuvieron mala suerte en una glaciación que los eliminó de la faz del planeta.

    Tuvimos suerte y ellos no.

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Arturios,
      estoy completamente de acuerdo en que los sapiens tuvimos más suerte que los neandertales, es lo que tiene la evolución, unos sobreviven y otros no.
      Respecto al conocimiento que tenemos sobre nuestros parientes y su falta de lenguage hablado, baso mis consideraciones en los estudios de su anatomía. Según nos dicen los antropólogos, los neandertales no tenían los elementos físicos que requiere el habla tal y como lo conocemos. No recuerdo muy bien, pero creo que tiene que ver con la falta de una caja de resonancia. En todo caso, si eran capaces de producir algunos sonidos que podríamos considerar como palabras, pero su número era limitado, y se cree que esa fue su desventaja, pues se les complicaba el asunto a la hora de transmitir el conocimiento a sus descendientes. Los enlaces que aportas parecen interesantes, los leeré, muchas gracias.
      Un abrazo.

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