Quetzalcoatlus, la criatura más grande que jamás haya volado.

Si la memoria no me falla, la primera vez que vi un Pterosaurio fue en una de las múltiples adaptaciones que el cine ha hecho de la grandiosa novela de Sir Arthur Conan Doyle, El Mundo Perdido. A pesar de la primitiva calidad de los efectos especiales, cualquier chaval de seis o siete años quedaba impresionado con aquellas criaturas volantes de picos maléficos y enormes y puntiagudas alas, entre muchos de los otros dinosaurios reales o inventados que formaban parte del elenco. Ya en la versión televisiva de los años 70, recuerdo un episodio en el que uno de estos bichos alados raptaba a uno de los hijos del protagonista, convirtiendo el rescate en un recurso para dotarle de una trama inverosímil a dicho capítulo, pues yo ya sabía que los humanos y los dinosaurios no habían convivido en el tiempo y el espacio, y que los pterosaurios conocidos hasta entonces no eran lo suficientemente grandes como para levantar a un cachorro humano. Lo que no sabía, es que precisamente por esos días, para ser exactos en 1972, un estudiante de arqueología había descubierto en el Parque Nacional Big Bend de Texas, fósiles correspondientes a un reptil volador de dimensiones descomunales. Douglas A. Lawson bautizó su descubrimiento en honor al dios mexica Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada.

Quetzalcoatlus al vuelo

Antecedentes.

Hace cien millones de años, el planeta era el coto cuasi privado de los dinosaurios. Decenas, si no centenas de especies de todos los tamaños dominaban la mayoría de los hábitats como amos y señores. Entre ellos, hace unos 225 millones de años (Quetzalcoatrlus apareció hace unos 100 millones de años, durante el Cretácico Tardío), surgieron los pterosaurios, literalmente “lagartos con alas”, en realidad reptiles, los primeros seres voladores más pesados que elDetalle de ala aire. Según su clasificación natural, no eran dinosaurios voladores, pero tampoco eran aves, pues el ala de los pterosaurios colgaba de un cuarto dígito alargado, mientras que el de las aves cuelga de un radio alargado. Tenían un pico robusto largo y puntiagudo, y una cresta cuya utilidad aún no ha sido despejada. Los pterosaurios también contaban con un hueso exclusivo a su especie, llamado acertadamente pteroide, que salía de la muñeca y apuntaba hacia el hombro y ayudaba a sostener una parte de la membrana alar, adjunta en su extremo inferior al tobillo, igual que se aprecia en los murciélagos. Además, no tenían plumas y muy probablemente eran animales de sangre fría. No sabemos cómo evolucionaron, pero sí que se extendieron por todo el mundo.

Vuelo.

Los expertos no han llegado a un acuerdo sobre el método que los pterosaurios utilizaban para levantar el vuelo, dividiéndose entre aquellos que creen que corrían con sus fuertes patas traseras hasta alcanzar la velocidad necesaria, y aquellos que piensan que se dejaban caer de acantilados para aprovechar las corrientes. Esta última opción es la más viable en el caso de Quetzalcoatlus, Fósil de Quetzalcoatlusmiembro de la familia Azhdarchidae, la criatura más grande que jamás haya surcado los aires, sin ayuda, claro está. Los cálculos realizados por los científicos basándose en los fósiles encontrados apuntan a una envergadura (distancia de punta a punta de las alas) de más de 10 metros, un tamaño similar al de un jet privado. Más difícil es el acuerdo respecto al peso ya que no existe ninguna especie comparable en la actualidad, y como todos sabemos, la masa muscular no se conserva por millones de años. Las estimaciones varían entre un mínimo de 70-80 kilos hasta los 200, lo cual afecta también el debate mencionado anteriormente sobre la forma de levantar el vuelo. En todo caso, sabemos que volaban, a velocidades cercanas a los 120 kilómetros por hora y a altitudes de hasta 5.000 metros.

Alimentación.

También hay controversia en la manera que se piensa se alimentaban los Quetzalcoatlus. Originalmente se creía que utilizaban sus largos picos para “pescar” volando al ras de las olas, muy a la manera de algunas aves marinas modernas, pero estudios más recientes indican que la anatomía del pico, la mandíbula y el cuello de aquellos eran muy diferentes al de las aves pescadoras. Además, las dimensiones de Quetzalcoatlus le harían gastar Quetzalcoatlus con presademasiada energía en cada pesca al vuelo, haciéndola simplemente inviable. Mark Witton y Darren Naish publicaron un estudio en el que concluyeron que los Azhdarchidae se comportaban más como depredadores terrestres, cazando pequeñas criaturas vertebradas en tierra o en riachuelos, de manera similar a las cigüeñas, o aprovechando los restos de animales ya muertos, después de todo, Quetzalcoatlus y otros pterosaurios comparten proporciones en las extremidades superiores e inferiores con los ungulados, un grupo de grandes mamíferos tales como los caballos, las jirafas y los hipopótamos, sugiriendo que estaban bien adaptados a la vida terrestre.

Extinction of the dinosaurs, artwork

Pero como sucede a todas las especies de seres vivos, Quetzalcoatlus tuvo un principio y un final. En su caso, lo más probable es que se extinguieran tras el evento K/T de hace 65 millones de años, cuando un meteorito golpeó la Tierra con una fuerza tal que sus efectos se llevaron a la tumba a la mayoría de las grandes criaturas, incluidos los dinosaurios. Aún queda mucho por aprender sobre las características y estilo de vida de los Quetzalcoatlus, pero no me cabe duda que en el futuro, los análisis de los fósiles encontrados y de los que puedan hallarse en el futuro, responderán algunas de estas interrogantes, aunque también podrán plantear nuevas. Mientras tanto, Quetzalcoatlus reinará como la criatura volante más grande de la historia, para deleite de los paleontólogos, y de los niños.

Clasificación científica

Reino: Animalia
Filo: Chordata
Clase: Reptilia
Orden: Pterosauria
Superfamilia: Pterodactyloidea
Familia: Azhdarchidae
Género: Quetzalcoatlus
Lawson1975
Especie: Q. northropi
Nombre binomial
Quetzalcoatlus northropi
Lawson1975

Fuente: Wikipedia.

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Acerca de J.G.Barcala

Profesor y traductor de idiomas. Comprometido con la libertad, la democracia y el progreso. Aventurero y viajero empedernido. Escritor de todo lo que se preste.
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8 respuestas a Quetzalcoatlus, la criatura más grande que jamás haya volado.

  1. Hola Jesús,
    tras leer el artículo y ver las fotos de esta monstruosa ave de difícil pronunciación, me vinieron (como a ti) los recuerdos de una tarde de domingo en un cine hace ya muchos años. No contaría más de doce o trece años y me disponía a ver con unos primos una película de dinosaurios en un cine local. No recuerdo el nombre de la película pero la sala estaba abarrotada y solo encontramos asientos libres en primera fila. Ni cortos ni perezosos nos sentamos y cuando comenzó la película empezaron a pasar dinosaurios y aves gigantescas volando a menos de dos metros de nosotros. La impresión que tuve al tenerlos “tan cerca” no se me olvidará nunca. ¡Terroríficos! No podemos llegar a imaginarnos lo que podría ser tener uno de verdad delante, dispuesto a devorarnos. Sin duda fue una tarde inolvidable aunque todavía recuerdo que mis cervicales también se resintieron ese día al llegar a casa. ¡Buff, eran dos horas de película!
    Saludos

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Francisco,
      para mí, más que el aterrador Tyranosurus Rex, los pterosaurios me daban más miedo, por el simple hecho de que tenían la capacidad de volar y aparecer de la nada para sorprenderte. Ya me imagino tu experiencia en el cine, pues a mi me recuerda la que tuve con Tiburón. Después de ver esa maravilla de Spielberg, estuve más de un verano sin adentrarme en la playa más allá de mojarme los pies, y siempre con el ojo avizor…:P
      Lo bueno para nosotros, es que los dinosaurios se extinguieron. De hecho, dudo que el ser humano hubiese existido si no hubiese sido por el meteorito que abrió el camino para los mamíferos.
      Muchas gracias por comentar. Un cordial saludo.

  2. anitagriese dijo:

    Muy interesante información sobre esta criatura, el Quetzalcoatlus.

    • J.G.Barcala dijo:

      Muchas gracias Anitagriese,
      Quetzalcoatlus está entre los seres más grandes que jamás hayan volado, y me pareció adecuado hacerles un huequito en este blog.
      Un cordial saludo.

  3. martincx dijo:

    Excelente Jesús, a mí, como a muchos, las criaturas prehistóricas me fascinan. Dinosaurios, mosasaurios y pterodáctilos siguen provocando mi imaginación.

    Saludos.

    • J.G.Barcala dijo:

      Hola Martín,
      por lo visto somos muchos los adultos que aún recordamos nuestra niñez y mantenemos la admiración por estas criaturas del pasado. Y no es para menos, pues el tamaño y su estado de desarrollo evolutivo hace tanto tiempo es digno de admiración. En un futuro prometo reseñar a más de estos gigantes que poblaron nuestra Tierra, al menos como un pequeño homenaje a la historia.
      Muchas gracias como siempre por tu amable comentario.
      Un cordial saludo.

  4. Dessjuest dijo:

    Yo sin embargo tengo como primeros recuerdos de dinosaurios a los de “Los Picapiedra”, por lo que me resultaban animales simpaticotes y eso 😀

    • J.G.Barcala dijo:

      Bueno,
      definitivamente es también mi caso Dess, los Picapiedra fueron mi primer contacto con los dinosaurios, y era uno de mis programas favoritos de chaval. Grandes recuerdos de Pedro quedándose fuera de casa y gritando -Wilmaaaaaaaaa!
      Muchas gracias por comentar. Un abrazo.

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