Noor Inayat, la Princesa Espía.

Noor Inayat Khan, nació a la sombra del Kremlin en enero de 1914. Su padre, Hazrat Inayat Khan, un maestro Suffi que enseñaba sus tradiciones en la corte imperial, pertenecía a una familia noble musulmana de la India, bisnieto de Tipu Sultán, también conocido como el Tigre de Mysore, por el reino que gobernó su familia durante seis generaciones. Su madre fue la norteamericana Nora Rae, también descendiente de una familia India, parientes al igual de Tipu Sultán, y de la fundadora de la Ciencia Cristiana. Hazrat trabajaba en Europa como músico y profesor de Sufismo, una dimensión mística del Islam con orígenes anteriores incluso a la aparición de esta religión. Cuando Noor tenía apenas unos meses, debido al inicio de la Primera Guerra Mundial, la familia se trasladó a Londres, donde la familia aumentó con dos hijos y una hija más y Noor acudió a las escuela infantil de Notting Hill, antes de que una nueva mudanza los llevara al suburbio parisiense de Suresnes.

La familia de Hazrat Inayat, Nora es la primera a la izquierda.

La familia de Hazrat Inayat, Nora es la primera a la izquierda.

La casa familiar de los Inayat bien podría considerarse un centro intelectual por sí misma, reuniendo a menudo no sólo a estudiantes de Hazrat, sino a otros artistas que se sentían atraídos por la filosofía oriental o compartían su gusto por la música. La pequeña Noor reconoció siempre que aquellas visitas le inculcaron su amor por las artes, y pensó desde muy joven dedicarse a la música, pero un Nooraccidente del destino la obligó a tomar otros derroteros. En 1927, durante un viaje a la India, Hazrat falleció, dejando a su viuda e hijos poco más que su recuerdo, y Noor tuvo que hacerse cargo de sus pequeños hermanos a la vez que apoyaba a su madre como proveedora. Eso no le impidió estudiar sicología infantil en la Sorbona, y música en el conservatorio, principalmente piano y arpa, aunque sería este último su instrumento favorito. Antes de cumplir los 25 años, empezó a escribir poesía y consiguió publicar un libro, Veinte Cuentos de Jakata, variaciones de las historias de supuestas vidas previas de Buda. Las cosas empezaban a ir bien para Noor, que se encontraba muy a gusto en París, pero después de la invasión nazi en 1940, al ser los Inayat ciudadanos británicos, prefirieron volver a Londres.

En la capital Británica, Noor decidió que, a pesar de las enseñanzas pacifistas de su padre, debía unirse al esfuerzo para derrotar a los nazis. Su motivación estribaba en su creencia de que la participación de hindúes en la guerra del lado de Gran Bretaña, podría servir de puente para acercar a las dos naciones, en aquel entonces divididas Noor_Inayat_Khanpor la cuestión de la independencia. En noviembre de 1940, Noor se unió a la WAAF, la Fuerza Aérea Auxiliar Femenina, donde fue entrenada como operadora de radio. En un principio, tras su graduación como Oficial de 2ª Clase, fue asignada a la Escuela de Entrenamiento de Bombarderos, una posición que le pareció algo aburrida, por lo que en junio de 1941, pidió su traslado. Poco tiempo después, fue reclutada por las Sección F (Francia) de la Special Operations Executive (SOE), una organización creada por Winston Churchill para llevar a cabo sabotajes y acciones subversivas en los países ocupados por Alemania. Durante los próximos meses y hasta principios de 1943, Noor fue enviada a diversos cursos de entrenamiento en las escuelas del Ministerio del Aire, y fue en esa época que adoptaría el nombre clave de Nora Baker, más apropiado para sus futuras actividades de inteligencia.

A primera vista, Nora aparecía ante sus superiores como una candidata ideal para la acción encubierta. De apariencia frágil, políglota, y conocedora del terreno. Sin embargo, los informes del SOE sobre su personalidad hablaban de una joven emocionalmente inestable, temperamental, y muy curiosamente, temerosa de las armas de fuego. Pero la escasez de personal, y especialmente de mujeres con las cualidades necesarias para misiones de alto riesgo, no dejó otra opción al SOE que aceptarla como operativo. La noche del 16 de junio de 1943, bajo el código críptico “Madeleine/W/T Operator”, y la identidad de Jaenne-Marie Regnier, la nueva agente aterrizó en la Francia ocupada, donde fue recibida por su contacto de la resistencia, el también agente de la SOE, Henri Déricourt.

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Antes de partir, Nora recibiría la maleta estándar en el SOE, con su equipo de radio, papeles falsos, una pistola compacta y una cápsula de cianuro para ser utilizada en caso de arresto inminente, pero debido a su filosofía pacifista, dejó la pistola en Londres. El pequeño grupo, que incluía a dos mujeres más, llegó a escondidas a París y se unió a la red de operadores de radio Prosper cuya misión consistía en enviar mensajes de la resistencia a sus líderes en Londres. El problema es que los nazis ya habían desarrollado un sistema para detectar emisiones radiofónicas a través de triangulaciones y, en seis semanas, el Sicherheitdients (SD), el servicio de inteligencia alemán, había arrestado a todos los operadores excepto a Nora. El SOE le ofreció sacarla de París al ver que el resto de la red había caído, pero ella rechazó la oferta, alegando que su presencia era aún más necesaria tras la detención de sus colegas. Sus superiores en Londres, se refirieron a su responsabilidad como “la principal y más peligrosa posición en Francia”. El jefe del SD en la capital gala, Hans Josef Kieffer, que también conocía su existencia, incrementó los esfuerzos para encontrarla, repartiendo su retrato por todo París y ofreciendo recompensas a traidores.

Durante los tres meses de aquel verano, Nora encontró la manera de mantenerse siempre un paso delante de sus perseguidores, cambiando de residencia todos los días, y transmitiendo siempre desde puntos diferentes de la ciudad, nunca más de los veinte minutos necesarios para ser rastreada. Pero no sólo eso. Nora también colaboró en la reconstrucción de la red, facilitando papeles y dinero a los nuevos agentes y ayudándoles a encontrar su lugar en la arriesgada vida del espionaje en la que ella ya se había convertido en toda una experta. De hecho, cuando finalmente fue detenida, fue debido a una traición, y no a un fallo en sus procedimientos. Nunca se supo quién fue el cobarde, pero las papeletas se rifan entre su contacto Henri Déricourt, que terminó trabajando como doble agente, y René Garry, una agente femenina francesa que al parecer sentía celos de Nora.

El 13 de octubre, la agente Jeanne-Marie Regnier fue llevada a las oficinas del SD en la calle Foch, donde fue interrogada durante un mes, periodo en el que intentó escapar dos veces, y en el que, de acuerdo con la confesión de Kieffer, nunca dio a sus captores ni una KIEFFER, Hansinformación sobre sus actividades o sobre el resto del grupo. Después del segundo intento y, al negarse a firmar una promesa de no volver a escapar, Nora fue enviada a la prisión de Pforzheim, donde fue declarada como “altamente peligrosa”, y encadenada de pies y manos día y noche. Prisioneras en celdas vecinas atestiguaron que escuchaban sus gritos de dolor durante los interrogatorios. El 11 de septiembre de 1944, fue trasladada el campo de concentración de Dachau, donde junto con tres otras mujeres, fue ejecutada tres días después.

Vera Atkins, asistente personal de Buckmaster, Jefe de la SOE, decidió al final de la guerra investigar el paradero de las 11 agentes femeninas perdidas en territorio enemigo. Durante meses visitó las diversas prisiones donde Nora estuvo encerrada, y revisó todos los documentos de su caso. En un principio se creyó que había muerto en Natzweiler, confundiéndola con otra agente, pero 14 años después de su ejecución, apareció la carta de un testigo ocular de sus últimos minutos. El oficial de las SS Friederich Wilhelm Ruppert, la golpeó brutalmente hasta que se cansó. Ella mantuvo el silencio durante su martirio. Al final, Ruppert le dijo que la ejecutaría. La única palabra que ella murmuró justo antes de que una bala le entrara por la nuca y su cuerpo incinerado en los crematorios de Dachau fue, Liberté.

Noor Inayat Khan murió por una causa en la que creía, por la que estuvo dispuesta a arriesgar y perder la vida. Por su valor al aceptar y cumplir con su misión en la Francia ocupada, la Princesa Espía, recibiría a título póstumo la Croix de Guerre y la George Cross, las más altas condecoraciones en Francia y Gran Bretaña respectivamente, la última, otorgada a civiles exclusivamente, una de las tres únicas de la Segunda Guerra Mundial.  Su verdugo Ruppert fue ejecutado en 1946 por sus crímenes. Josef Kieffer fue colgado en 1947.

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